BLANCHE DUBOIS SOY YO
No siento ningún aprecio especial por los escritores, pero me inclino a pensar que lo que más motiva a la mayoría de ellos y a la mayoría de los demás artistas es su vocación desesperada de encontrar y de saber distinguir la verdad dentro del conjunto de mentiras y evasiones en que vivimos”. Eso dice Tennessee Williams en una autoentrevista publicada en abril de 1957. Tiene entonces 46 años y es muy famoso. Descontando el intento evidente de seducción y la complicidad que esas palabras encierran hay que admitir también la posibilidad de que sea sincero y de que ése sea, en definitiva, el motivo de que muchos de sus personajes sigan resultando tan atractivos y tan eficaces como transmisores de una tensión entre la obligada apariencia y el dolor y la mentira que esconden. Sus personajes son conscientes de que viven en una sociedad corrupta pero no se plantean el combate, sino más bien parecen buscar pactos imposibles. “He mostrado buen número de flaquezas y brutalidades humanas y, cons...