Stefano Strazzabosco (1964 )

In memoriam Guillermo Fernández

Perdón que no llegué
a esa esquina del Océano Atlántico
en la que estabas esperándome
con tus palabras buenas como boyas
flotando entre las olas:
mi boca estaba llena de sarcófagos
mis manos se agrietaban por la luz
vertida desde el cielo levantado
de prisa, como un tianguis ilegal.
Ahora la cabeza es una hoguera
prendida: no se apaga, siempre arde
el día y la noche y quema,
arde y por siempre quema,
quema,
quema.


(texto tomado del sitio Luvina, verano 2012.)



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