LA PERRA
la perra del segundo piso
llegó a la hora del angelus,
por quinto mes consecutivo
portó entra una y otra oreja
un moño rosa desleido;
me pidió un gesto de buena
vecindad y le acerqué
un hueso salvado del basurero;
la perra y yo somos amigos
a partir un piñón desde
aquel entonces que compartimos
galletas Emperador de chocolate;
era una tarde soleada
de junio, cuando empiezan
las amistades duraderas
y fincadas en la honestidad;
ella sabe que somos
semejantes de pocas pulgas:
que se beba o no la leche
que le alcanzo, el hueso duro
de roer que soy o la galleta
integral, seremos amigos
aquí y ahora, allá y después.
llegó a la hora del angelus,
por quinto mes consecutivo
portó entra una y otra oreja
un moño rosa desleido;
me pidió un gesto de buena
vecindad y le acerqué
un hueso salvado del basurero;
la perra y yo somos amigos
a partir un piñón desde
aquel entonces que compartimos
galletas Emperador de chocolate;
era una tarde soleada
de junio, cuando empiezan
las amistades duraderas
y fincadas en la honestidad;
ella sabe que somos
semejantes de pocas pulgas:
que se beba o no la leche
que le alcanzo, el hueso duro
de roer que soy o la galleta
integral, seremos amigos
aquí y ahora, allá y después.