Arseni Tarkovski (1907/1989 )

Para Marina Tsvetáieva*

En verdad todo se unió: el aire
Que te rodeó hasta las estrellas
Y la cuerda, y cada paso tuyo
Terco y leve, y el verso torpe.

No te dieron libertad bajo fianza.
La libertad arde y se prodiga,
Piensa sólo que no nos separamos,
El tiempo se empalma como el agua.

¡La alegría, la tristeza, los años!
Las alas cerradas no las abras más;
A ti se someten las aguas funestas
No hace falta otra vez separarlas.

                               16 de marzo de 1941

*Poema escrito por Tarkovski días después del suicido de Marina Tsvetáieva.
(N. del T.)


No creo en presentimientos, ni temo
A los agüeros. Acepto el veneno,
La calumnia. No existe la muerte,
La vida es eterna. No hay que temer
A la muerte ni a los diecisiete,
Ni a los setenta. Sólo hay vida y luz,
Ni oscuridad, ni muerte hay en este mundo.
Todos estamos a la orilla del mar
Y soy de los que eligen la red
Cuando la eternidad pasa de largo.

                                                         1965


(texto tomado de El instante maravilloso, poesía rusa del siglo XX, ed. UNAM, 2004,
col. Poemas y ensayos, selección, traducción, introducción y nota de Jorge Bustamante García.)

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