Uriel Martínez (1950 )
Vine al circo
Vine al circo para ver de cerca
el número del clown Carita de Huevo
que, me dicen, mueve a llanto
a multitudes obedientes al reloj.
Sus ocurrencias hacen añicos
la solemnidad de la corbata,
los bigotes breves y atuzados,
el aroma a lavanda y jabón.
Hace su entrada triunfal luego
que el trapecio baja de cúpulas,
frisos y torres de iglesias, castillos
y edificios soñolientos de nubes.
Con una sonrisa que a todos
les es familiar, se acicala
el bigote sin necesidad,
como si maliciase una idea.
Aunque no dice palabra
mientras el péndulo del columpio
es cada vez más dilatado,
el público le aplaude con rabia.
Suspendido del vaivén que casi
roza los nidos de golondrinas
en frisos y almenas,
Carita de Huevo abre la botella y bebe.
Con el primer eructo se desgrana
otra ráfaga de aplausos.
(Inédito)

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