PADRE NUESTRO CON MÓVIL
Barcelona vuelve a ser esta semana la capital del Mobile World Congress. Esto de la telefonía móvil amenaza con convertirse en el sagrado copón, con perdón, desde que los chicos de Apple pusieron en su tienda de descargas una aplicación que atiende por Confession. Ofertado inicialmente en el mercado norteamericano al módico precio de 1,99 dólares –los esbirros del doliente Steve Jobs tampoco son tontos–, el programa de marras permite recorrer los Diez Mandamientos, someterte a un intenso interrogatorio sobre los pecados que has podido cometer y esperar el veredicto. A partir de ahí, el penitente puede hacer un acto de contrición y trasladar el veredicto a un sacerdote para que le absuelva de sus pecados y le imponga la penitencia. Una payasada virtual de proporciones siderales por pocos bytes que ocupe. Así lo ha entendido hasta el mismísimo Vaticano. Los avances tecnológicos empiezan a saturar el escaso sentido común que nos queda. Sobre todo cuando comprobamos que cualquier bicho viviente tiene acceso a la frivolidad virtual. Durante siglos, hasta la más bárbara de las postulaciones requería una reflexión, una traducción culta, literaria u oral, y una sedimentación para ver si el mensaje cuajaba entre los ilustrados. Ahora, la telefonía celular, con sus mensajes sincopados, constituye un paraíso cósmico donde cualquier talibán del pensamiento puede convertir lo falso en real y lo real en falso. Los primates tendemos a dejarnos fascinar por la imaginería tecnológica, aunque sea anodina, edulcorada y más de segunda división que el teléfono aburrido y revolucionario que patentó hace más de un siglo el escocés Alexander Graham Bell. En aquel entonces, el amigo Steve Jobs y todos nosotros no éramos ni un embrión celular. Sólo podíamos leer, afortunadamente.
(¿Qué pasará con algún cristiano que se le acabe el crédito antes del atado de penitencias, qué hará aquel nazareno de jueves santo cuando suene el celular antes de subir al monte de los olivos, qué hará la Regenta, Ana de Ozores, cuando la descubran debajo de un cucurucho tipo ku kux klan, qué reacción tendrá Luis Buñuel cuando le indique al actor (Claudio Brook) cómo reaccionar ante el desnudo de Silvia Pinal en el rodaje de "Nazarín" y se escuche a lo lejos la rola de The Beatles, qué hará el actor Charlton Heston cuando las aguas del mar Rojo no se abran a tiempo? Tonterías para meditarlas. Nota de Alfredo Abián, tomada del diario La Vanguardia.es)
(¿Qué pasará con algún cristiano que se le acabe el crédito antes del atado de penitencias, qué hará aquel nazareno de jueves santo cuando suene el celular antes de subir al monte de los olivos, qué hará la Regenta, Ana de Ozores, cuando la descubran debajo de un cucurucho tipo ku kux klan, qué reacción tendrá Luis Buñuel cuando le indique al actor (Claudio Brook) cómo reaccionar ante el desnudo de Silvia Pinal en el rodaje de "Nazarín" y se escuche a lo lejos la rola de The Beatles, qué hará el actor Charlton Heston cuando las aguas del mar Rojo no se abran a tiempo? Tonterías para meditarlas. Nota de Alfredo Abián, tomada del diario La Vanguardia.es)
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