Luis García Montero (1958 )

Indulto

                                             a joan y josé emilio



Llamo a conserjería. Tengo frío en el cuarto

y no funciona la calefacción.

Miro por la ventana este paisaje

de vertederos en la niebla sucia.

Ni siquiera la niebla puede ocultar los plásticos,

las latas, la carroña convertida en silencio.

Sólo un rayo de luz

al desnudarlo todo delante de mis ojos

me concede el indulto.

Es una petición en esta vida.



Se han olvidado. Nadie responde a tus llamadas.

¿De qué te quejas?, pienso. Ya lo sabes,

te vas a morir solo.

La muerte es ejercicio solitario

y no habrá nadie más que tú

allí donde se duerman los recuerdos

y las preocupaciones.

Pero pasos de luz en la escalera

-apenas un rumor en el que están los otros-

me suben el indulto.

Es una petición en esta vida.



Como un gato que sale del estiércol,

como el murmullo de la gente

que sufre y se sostiene,

como una habitación en la frontera,

la poesía te indulta.

Con su equipaje pobre para viajar contigo,

más real que el silencio y la carroña,

incompleta, sin tiempo, mal doblada,

la poesía te indulta.


Poética



Hay momentos también en que dejamos
las palabras de amor y los silencios
para hablar de poesía.
Tú descansas la voz en el pasado
y recuerdas el título de un libro,
la historia de unos versos,
la noche juvenil de algunos cantautores,
la importancia que tienen
poetas y banderas en tu vida.
Yo te hablo de comas y mayúsculas,
de imágenes que sobran o que faltan,
de la necesidad de conseguir un ritmo
que sujete la historia,
igual que con las manos se sujetan
la humedad y los muros de un castillo de arena.
Y recuerdo también algunos versos
en noches donde comas y mayúsculas,
metáforas y ritmos,
calentaron mi casa,
me dieron compañía,
supieron convencerme
con tu mismo poder de seducción.

Ya sé que otros poetas
se visten de poeta,
van a las oficinas del silencio,
administran los bancos del fulgor,
calculan con esencias
los saldos de sus fondos interiores,
son antorcha de reyes y de dioses
o son lengua de infierno.

Será que tienen alma.
Yo me conformo con tenerte a ti
y con tener conciencia.



("zendalibros" y "altazor")



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