Enrique Solinas (1969 )

Bucólica


El olor de tu cuerpo, amigo mío,

me recuerda al color de la infancia.

Una pradera con demasiado sol

cuando no estoy triste,

cerca del río

en donde alguien dibuja mi ciudad.


Nada es tan importante ni inocente

como pensar en un día perfecto:

vaca y pasto,

los pájaros que nos sobrevuelan

como a San Francisco;

algunas flores, 

sendero de amapolas;

el cielo quieto y azul,

como de utilería.


Sé que pronto ya no estarás aquí.

Todo es inmediato.

Sé que pronto 

te ocultarás detrás del sol.


Disfrutemos ahora de este día,

que el mañana no es cierto.


Brillemos como el agua en la noche,

tan sólo para la memoria.



Las tumbas

Titila la oscuridad como una lámpara

en mi cara dormida.

Pronto, pronto se abrirán las puertas para que huyan

las palomas del centro de mi cuerpo.

Tiembla todo

y en su temblor el viento negro avanza

para ocupar el bosque de la historia, 

el territorio devastado de la soledad.

Tiembla todo

y en su temblor el viento negro nos muestra

el corazón vacío de la esperanza.


Pronto, pronto cerraré los frascos donde guardo

con pasión la memoria de los muertos.


Pronto, pronto:

cada cosa perderá su significado

y las palabras serán

barcos de luz

que se dirigen hacia la luz.


("ciudadano latinoamericano")

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