LA VELADA
para Sergio
la velada transcurrió como
nunca: de las comisuras
resbalaron gotitas de tequila
de propiedades balsámicas;
fue tan profuso el humo
de tabaco en ventanas
y puertas que por sí solo
se abrió paso a la noche,
por encima de nubes
que más tarde fueron
densas cortinas de agua
que aminoraron el deseo de otra
velada igual, irrepetible como julio;
nadie quiso irse pronto,
todos en algún momento posaron
con el vaso colmado de espuma
para el flash y la posteridad;
nadie se sublevaba
a aquella terrible e inevitable
noche que huía de nuestros pasos,
inexorable.
Durango, Dgo.
la velada transcurrió como
nunca: de las comisuras
resbalaron gotitas de tequila
de propiedades balsámicas;
fue tan profuso el humo
de tabaco en ventanas
y puertas que por sí solo
se abrió paso a la noche,
por encima de nubes
que más tarde fueron
densas cortinas de agua
que aminoraron el deseo de otra
velada igual, irrepetible como julio;
nadie quiso irse pronto,
todos en algún momento posaron
con el vaso colmado de espuma
para el flash y la posteridad;
nadie se sublevaba
a aquella terrible e inevitable
noche que huía de nuestros pasos,
inexorable.
Durango, Dgo.
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