EL MESÓN
estoy alojado en el Centro Histórico
a dos pasos de Plaza de Armas
y a tres de Catedral,
el mapa de nuestros antepasados;
aunque a medida que avanza
el día se desvanece el silencio
que dominó la plaza de
madrugada, espero que doblen
las campanas y los primeros gongs
lleguen a los cristales;
mientras se cumplen los veinte
minutos reglamentarios
con la mascarilla humectante
sobre la piel, abro el cuaderno
y escribo en la superficie caliza
cada una de mis grietas
y arrugas de lagartija,
cada cincelada que los muertos
han dejado en mi domicilio.
A mis muertos debo la voz,
a ellos he de ceñir la escritura;
nomás a ellos.
Durango, Dgo.
a dos pasos de Plaza de Armas
y a tres de Catedral,
el mapa de nuestros antepasados;
aunque a medida que avanza
el día se desvanece el silencio
que dominó la plaza de
madrugada, espero que doblen
las campanas y los primeros gongs
lleguen a los cristales;
mientras se cumplen los veinte
minutos reglamentarios
con la mascarilla humectante
sobre la piel, abro el cuaderno
y escribo en la superficie caliza
cada una de mis grietas
y arrugas de lagartija,
cada cincelada que los muertos
han dejado en mi domicilio.
A mis muertos debo la voz,
a ellos he de ceñir la escritura;
nomás a ellos.
Durango, Dgo.
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