El hambre se sacia donde hay

Es un hecho cierto que miles de españoles pasan hambre, o la alivian en la caridad de los comedores sociales, o la sacian en los restaurantes ultraeconómicos abiertos en bendita hora por la cadena de muebles Ikea. El principio de la gran vergüenza nacional. Como se sabe, el hambre es lo que más degrada al ser humano.
400 jornaleros andaluces asaltaron ayer dos supermercados de Mercadona y Carrefour en Écija y Arcos de la Frontera. Llenaron 30 carros con alimentos de primera necesidad, alentados megáfono en mano por el presidente del Sindicato Andaluz de Trabajadores, diputado de IU por Sevilla y alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, quien afirma que hay que expropiar a los expropiadores, aclarando que el destino final de los alimentos eran ONGs que repartían comidas.
La más primitiva ortodoxia legal diría que estos actos constituyen hurtos, adobados con amenazas y lesiones. Pero ¿hay leyes ante el hambre, no anula tal calificación la eximente de estado de necesidad?, ¿o no es una necesidad comer? El presidente de la Junta de Andalucía y del PSOE nacional, José Antonio Griñán, ha renegado con dureza de la actitud de Sánchez Gordillo, pero no ha puesto el hambre como primerísimo objetivo de la actividad política de la Junta.
Estamos ante un auténtico brote verde de violencia. ¿El hambre justifica la violencia? Quito las interrogaciones. Entretanto el Gobierno está de vacaciones o sumido en estériles y teóricos alegatos económicos. Pero ni el hambre ni la vergüenza esperan. Ni, por supuesto, la desesperación. Un 26% de españoles vive en el umbral de la pobreza, y las diferencias de renta se han incrementado un 10% durante el último año. ¿Será capaz el Gobierno de eliminar definitivamente el día 15 el subsidio de 300 euros a los españoles en paro que no reciben prestación alguna? Las leyes comienzan a ser olvidados recuerdos. ¿Es legítimo un Gobierno que permite el hambre como norma con una renta per capita tan alta como tiene España?


(El hambre, en México, ha prohijado la mano de obra golondrina: aquellos jornaleros sin tierras que son contratados como trabajadores temporales de un entidad a otra del país para la recolección de cosechas de cebolla, ajo, pepino, papa, etcétera. Son alojados en verdaderas barracas que harían sonrojar al Marqués de Sade o a Pasolini el cineasta. Entre estos "golondrinos" viajan muchos niños y madres estragadas por la tuberculosis. Usualmente se les engaña con un salario jamás cubierto. El hambre también ha parido a los pequeños "halcones" -informantes del narco-, los "burreros" -trasladadores de droga que incluye menonitas e indígenas de nuestras distintas etnias-. Pero también ha engordado a los banqueros y al hombre más rico del mundo, Carlos Slim, según la revista "Forbes", a candidatos a la presidencia de la República como los ya conocidos analfabetas funcionales: Vicente Fox, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, eso sin mencionar a su numerosísima Prole, todos "superratas". Cuando veas las barbas de España rapar... Nota de Arturo González en Público en línea.)

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