EL INFRARREALISMO DADÁ
El poeta Mario Santiago murió en la ciudad de México en 1998, un año antes de que Roberto Bolaño ganase el premio de novela Rómulo Gallegos por su obra Los detectives salvajes, que es la recreación de una atmósfera presente en la gran capital mexicana de los años setenta, principalmente en los corredores culturales y universitarios de ese entonces, marco idóneo para el surgimiento del movimiento de los Infrarrealistas. ¿Qué fue ese fenómeno?
El infrarrealismo era antipaciano (Octavio Paz y sus seguidores), sí, pero también antiizquierda neostalinista, esa izquierda dirigida. Nosotros nos situábamos -precisa Bolaño- en una especie de franja anarquizante, en contra de todo. Porque no sólo estuvimos en contra de Paz sino (también) de la Espiga Amotinada. En cambio respetábamos a Efraín Huerta y fuimos muy amigos suyos. El infrarrealismo era la versión mexicana del (movimiento) Dadá, con la gran suerte de que contábamos con dos poetas extraordinarios: Mario Santiago y Darío Galicia; y tuvimos un faro: el poeta más grande de la lengua castellana, Nicanor Parra.
En la novela premiada en la editorial Anagrama de España y en Venezuela, aparece el concepto "real visceral", ¿qué es? responde Bolaño: es una forma de nombrar a un movimiento vanguardista nacido en México en 1974. Yo fui uno de los fundadores del infrarrealismo junto con Mario Santiago, Bruno Montané, Márgara Rosa, Darío Galicia y los hermanos (Ramón y Cuauhtémoc) Méndez. Mario Santiago fue de los grandes poetas mexicanos del siglo, que murió en 1998, atropellado por un coche 'fantasma' que se dio a la fuga, aunque el novelista chileno se separó de los infrarrealistas en 1979 y el movimiento siguió "algunos años más."
Mi literatura parte siempre de una base autobiográfica. Creo que la literatura de cualquier escritor es autobiografía. "Madame Bovary soy yo", lo dice todo, frase de Gustave Flaubert. nada puede despegarse de la realidad, porque si no es la locura. Todo es realidad y todo es cultura. De mí se ha dicho que escribo muy apegado a la literatura y eso no es cierto; escribo muy apegado a la cultura; y para mí la cultura lo es todo: tanto la mejor biblioteca italiana, como un gigoló que muere desangrado de un navajazo en la calle.
A mí el compromiso social de la literatura siempre me ha producido escalofríos. No creo en ello. Si, acaso, hay un compromiso social de la persona, como ser humano, el escritor tiene, en determinado momento, que poner las cosas sobre la mesa; hay momentos en que tienes que ser o valiente o cobarde; y hasta ahí llega el compromiso social humano. Pero la literatura no tiene compromiso con nadie, más que consigo misma. ¿De dónde emerge entonces el conocimieno del escritor del entorno sociopolítico?
El conocimiento te lo da la vida, los libros, miles de cosas, pero no el tener autoconciencia de que estás comprometido socialmente con aquello con lo que escribes. En la literatura no hay compromiso social.
Hasta aquí la sinopsis de la charla sostenida en Madrid en 1999 entre el periodista de cultura Carlos Rubio y el poeta y narrador Roberto Bolaño, cuatro años antes de su fallecimiento a raíz de una deficiencia hepática.
Entrev Reforma 99. Infra. Carlos Rubio.doc (46KB)
El infrarrealismo era antipaciano (Octavio Paz y sus seguidores), sí, pero también antiizquierda neostalinista, esa izquierda dirigida. Nosotros nos situábamos -precisa Bolaño- en una especie de franja anarquizante, en contra de todo. Porque no sólo estuvimos en contra de Paz sino (también) de la Espiga Amotinada. En cambio respetábamos a Efraín Huerta y fuimos muy amigos suyos. El infrarrealismo era la versión mexicana del (movimiento) Dadá, con la gran suerte de que contábamos con dos poetas extraordinarios: Mario Santiago y Darío Galicia; y tuvimos un faro: el poeta más grande de la lengua castellana, Nicanor Parra.
En la novela premiada en la editorial Anagrama de España y en Venezuela, aparece el concepto "real visceral", ¿qué es? responde Bolaño: es una forma de nombrar a un movimiento vanguardista nacido en México en 1974. Yo fui uno de los fundadores del infrarrealismo junto con Mario Santiago, Bruno Montané, Márgara Rosa, Darío Galicia y los hermanos (Ramón y Cuauhtémoc) Méndez. Mario Santiago fue de los grandes poetas mexicanos del siglo, que murió en 1998, atropellado por un coche 'fantasma' que se dio a la fuga, aunque el novelista chileno se separó de los infrarrealistas en 1979 y el movimiento siguió "algunos años más."
Mi literatura parte siempre de una base autobiográfica. Creo que la literatura de cualquier escritor es autobiografía. "Madame Bovary soy yo", lo dice todo, frase de Gustave Flaubert. nada puede despegarse de la realidad, porque si no es la locura. Todo es realidad y todo es cultura. De mí se ha dicho que escribo muy apegado a la literatura y eso no es cierto; escribo muy apegado a la cultura; y para mí la cultura lo es todo: tanto la mejor biblioteca italiana, como un gigoló que muere desangrado de un navajazo en la calle.
A mí el compromiso social de la literatura siempre me ha producido escalofríos. No creo en ello. Si, acaso, hay un compromiso social de la persona, como ser humano, el escritor tiene, en determinado momento, que poner las cosas sobre la mesa; hay momentos en que tienes que ser o valiente o cobarde; y hasta ahí llega el compromiso social humano. Pero la literatura no tiene compromiso con nadie, más que consigo misma. ¿De dónde emerge entonces el conocimieno del escritor del entorno sociopolítico?
El conocimiento te lo da la vida, los libros, miles de cosas, pero no el tener autoconciencia de que estás comprometido socialmente con aquello con lo que escribes. En la literatura no hay compromiso social.
Hasta aquí la sinopsis de la charla sostenida en Madrid en 1999 entre el periodista de cultura Carlos Rubio y el poeta y narrador Roberto Bolaño, cuatro años antes de su fallecimiento a raíz de una deficiencia hepática.
Entrev Reforma 99. Infra. Carlos Rubio.doc (46KB)
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