Juan Carlos Bautista (1964 )
(Diabla la Grande)
No era bonita Diabla la Grande,
había en su cara bestialidad
y la recorría ponzoñoso un viento sin recodos.
Y, sin embargo,
era un caballo-lirio vestido de mujer,
un montón de rosas oscuras
reclamando caricia en las espinas.
había en su cara bestialidad
y la recorría ponzoñoso un viento sin recodos.
Y, sin embargo,
era un caballo-lirio vestido de mujer,
un montón de rosas oscuras
reclamando caricia en las espinas.
Diabla reía
y su risa era un ensimismamiento de piedra viva,
un relámpago en la noche inútil del Marrakech.
y su risa era un ensimismamiento de piedra viva,
un relámpago en la noche inútil del Marrakech.
Larga,
como una serpiente su cuello,
tumbada en camastros de hotel,
desatada del mástil del día,
entre risitas roncas
y colores a punto de pudrirse,
amando su perdición,
el alcohol de su sangre
y su muerte.
La recuerdo olorosa a cerveza y vómito
el día que la dejó Pascual
y supo
que los oscuros solo de amor quieren morir,
y de vergüenza.
como una serpiente su cuello,
tumbada en camastros de hotel,
desatada del mástil del día,
entre risitas roncas
y colores a punto de pudrirse,
amando su perdición,
el alcohol de su sangre
y su muerte.
La recuerdo olorosa a cerveza y vómito
el día que la dejó Pascual
y supo
que los oscuros solo de amor quieren morir,
y de vergüenza.
(revista "la otra" y "cantar del marrakech, méxico, conaculta-verdehalago, 2005)
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