Robin Myers (1987 )
Alza la mano si alguna vez
Ahora que volví a ser niña de nuevo,
todo resulta más interesante.
Tú me resultas más interesante,
el alcohol me resulta más interesante;
mi temor de quedarme bajo el agua es, a un tiempo, más obvio y más interesante.
También los choques automovilísticos me llaman como nunca la atención,
al igual que los rostros de jóvenes mujeres que venden cigarrillos y gardenias,
al igual que mis propios y súbitos ataques de deseo,
los cuales me desangran en torpes direcciones
como dedos de plantas suculentas.
¿Te acuerdas del juego de “Quemados”?
¿Te acuerdas de los machucones?
¿Te acuerdas de la electricidad estática?
Cada rostro es, de nuevo, un parpadeo.
Un perro con correa termina por meterse en todas las preguntas adecuadas.
¿Qué es lo que quieres?
¿Qué es lo que tú quieres?
Quisiera, a veces, echar mano de mis propias manos y sacudirme,
y marcarme a mí misma con mis uñas.
Ahora me doy cuenta de que esto, también, es una especie de éxtasis,
una demanda generalizada:
dame algo útil.
Críame.
("periódico de poesía", versión hernán bravo varela)
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