José Ángel Valente (1929/2000 )
Los colores del sacrificio
San Jorge es apenas un niño
sobre un blanco caballo de cartón.
En el cielo azul pálido
hay una luna mínima, cortante,
y discurren distraídas las nubes.
La boca de la cueva se abre enorme,
apenas defendida por el dragón
con ojos en las alas
de encendidos colores
como el pavo real.
Su sangre corre roja,
convencional la sangre,
y tiñe tierno el verde de su piel.
La mujer, roja y verde
como el dragón, apenas
lo sujeta con una leve cuerda
que nada tensa.
Dócil, el animal
se presta al vencimiento.
La mano izquierda de ella
presenta, muestra, invita
a la entregada bestia.
Mientras,
la prolongada lanza
del san Jorge inocente
perpetúa la oscura
penetración.
San Jorge es apenas un niño
sobre un blanco caballo de cartón.
En el cielo azul pálido
hay una luna mínima, cortante,
y discurren distraídas las nubes.
La boca de la cueva se abre enorme,
apenas defendida por el dragón
con ojos en las alas
de encendidos colores
como el pavo real.
Su sangre corre roja,
convencional la sangre,
y tiñe tierno el verde de su piel.
La mujer, roja y verde
como el dragón, apenas
lo sujeta con una leve cuerda
que nada tensa.
Dócil, el animal
se presta al vencimiento.
La mano izquierda de ella
presenta, muestra, invita
a la entregada bestia.
Mientras,
la prolongada lanza
del san Jorge inocente
perpetúa la oscura
penetración.
("perros en la playa")
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