Allen Ginsberg (1926/1997 )
peter orlovsky
No envejezcas
I
Ventiocho años antes sentados en el sofá del cuarto de estar me había
mirado fijamente, yo dije
"Quiero ir a un psiquiatra -tengo problemas sexuales- homosexualidad"
Yo había vuelto a casa por culpa de mis años difíciles de estudiante
Este era el fin de semana en el que hablaría con él.
Una mirada sobresaltó su rostro, "¿Quieres decir que te gusta meterte
penes de hombre en la boca?"
Igual de sobresaltado, "No, no", mentí, "No es eso lo que significa"
Ahora yacía desnudo en el baño, con el agua caliente desaguando
bajo sus piernas.
Peter el de los hombros fuertes, en otro tiempo auxiliar de
ambulancia, lo alzó
en la acicatada habitación. Lo secamos con toallas, los brazos bajo
los suyos, el albornoz sobre su hombro -
se tambaleó a través de la puerta hasta su alfombrado dormitorio
se sentó en el blando borde del colchón, exhausto, y expectoró flema
acuosa.
Levantamos sus pesados pies blancos de talco, los pasamos por las
perneras del pijama,
atamos el cordón en torno a su cintura, y mantuvimos la manga de
la camisa abierta para su mano, lenta.
La boca hundida, su dentadura postiza en un plato, volvió la cabeza
desconsolado, alzando la mirada hacia Peter para sonreir, "Jamás
envejezcas"
5 octubre 1978
("conflagraciones" s/c al traductor)

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