Francisca Aguirre (1930 )

Un pedazo de hielo



No es bueno andar por este mundo
Soportando el desgaste de nuestra sombra.
No es bueno alzar la voz a nuestras vísceras,
Inaugurar un grito que hace crujir
Tan solo a nuestro despavorido bazo.

No es bueno andar en soliloquio
Con el filo mugriento del desdén.
No es bueno ser residuo de un espejo:
Trae mala suerte esa mutilación
Con apariencia de totalidad.

No somos de fiar con tanta arista,
Somos humanamente peligrosos
Y desdichados inhumanamente.
Entonces, con la humildad que otorga la desolación:
Compañero, cualquier pedazo de hilo.
Cualquier trapo para remendar


Este agujero que llamamos vida.



Mi hija y yo

                                                a mi hija, que tanto añora el mar


Mi hija y yo recorremos las calles
con la esperanza de encontrar el mar.
Es domingo y las calles brillan quietas
en este atardecer del mes de mayo.
La ciudad tiene aire de aula de colegio
que aún conserva las voces de los niños.
Mi hija y yo paseamos despacio,
navegamos los bulevares largos y desiertos
confiando en que el aire nos sorprenda
con el olor a brea de la costa.
Y algo de marinero hay en la tarde:
una melancolía de marea,
un rumor que se pierde en la arboleda
distribuyendo pájaros y peces.
Mi hija y yo cruzamos las aceras,
mientras la tarde lucha por quedarse:
todo late despacio como el mar.
Cruza el aire un vencejo solitario
y al volver una esquina, sonriente,
nos saluda la luna.

¡Oh ciudad, caracola de cemento!


("cómo cantaba mayo")

Comentarios

Entradas populares de este blog

Gonzalo Rojas (1917/2011 )

Jorge Carrera Andrade (1902/1978 )

Uriel Martínez (1950 )