Mia Couto (1955 )
Las calles
En el tiempo
en que había calles,
al final de la tarde
mi madre nos convocaba:
era la hora del regreso.
Y la calle entraba
con nosotros en casa.
Tanto el Tiempo
moraba en nosotros,
que prescindíamos del futuro.
Recogida en mi cuarto,
la ciudad adormecía
en el mismo arrullo de nuestra madre.
A la entrada de la cama,
yo sacudía la arena de los sueños
y despertaba vidas más allá.
Entre la casa y el mundo
ninguna puerta cabía:
¿qué cerradura encierra
los dos lados del infinito?
("lljournal", trad. mitzi e.martínez guerrero)
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