Txema Martínez Inglés (1972 )
El paracaidista
Cuando el día despunta y el olor del crepúsculo
me entierra en mi hoguera negra,
sueño con nubes blancas y que yo las
sobrevuelo
a bordo de un avión que ha parado los motores.
Calladamente salto,
cruzo agrios silencios, el aire frío de la subida,
con luz clara en la piel.
Abro el paracaídas y el estremecimiento
hace que el tiempo se meza, apático, alrededor.
En todo este lugar no tiene espacio el dolor,
ni lo mezquino, ni el recuerdo, ni el miedo del
fracaso,
ni calma, ni esperanza, ni la justa alegría.
Despacio desciendo, y bajo los pies
se me desvanece el hueco.
Cada día me despierto en la tierra desierta,
en algún lugar de donde nadie podrá
rescatarme .
("la lengua lemosina", ed. de medianoche, zac., méx, 2010, trad. mario bojórquez)
Cuando el día despunta y el olor del crepúsculo
me entierra en mi hoguera negra,
sueño con nubes blancas y que yo las
sobrevuelo
a bordo de un avión que ha parado los motores.
Calladamente salto,
cruzo agrios silencios, el aire frío de la subida,
con luz clara en la piel.
Abro el paracaídas y el estremecimiento
hace que el tiempo se meza, apático, alrededor.
En todo este lugar no tiene espacio el dolor,
ni lo mezquino, ni el recuerdo, ni el miedo del
fracaso,
ni calma, ni esperanza, ni la justa alegría.
Despacio desciendo, y bajo los pies
se me desvanece el hueco.
Cada día me despierto en la tierra desierta,
en algún lugar de donde nadie podrá
rescatarme .
("la lengua lemosina", ed. de medianoche, zac., méx, 2010, trad. mario bojórquez)
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