Federico Díaz-Granados (1974 )
Suenan timbres
homenaje a luis vidales
Golpean, llaman.
Suenan timbres en la casa.
Alguien busca algo a horas imprevistas.
Serán de la oficina postal
o los mormones ofreciendo Biblias.
Algún extranjero despistado
o el mendigo que viene por su ración de pan.
Será la vecina que quiere hablar sobre la carestía
o su esposo el prestamista a cobrar los intereses.
Quizá el plomero
o la gitana a pronosticar malos días,
extrañas pestes y fuertes infecciones.
Quién golpeará a esta hora inoportuna.
No es el amor,
no es el hijo, ni mi padre.
Seguro será la muerte y el ropavejero
que vienen por mi cuerpo con su derrota
o el casero a desalojar,
que es lo mismo.
Encuentros
Si te estrellas de frente con mi corazón
no huyas y no intentes tus huellas dactilares
tampoco lo dejes por ahí a merced de algún desprevenido transeúnte
y no lo escondas, como al hijo torpe, de las visitas.
Si lo ves mordido en los bordes como un viejo borrador de la primaria
somételo a una calle de lluvias y remates
Alguien se encartará con tan pesado encargo lleno de canciones incendiadas
y viejas vajillas en deshuso
Alguien lo agitará queriendo oír alguna voz
como quien golpea durante horas una casa vacía .
O si lo llegas a ver entre mis ruinas déjalo en la calle.
que este corazón de prisas y tardanzas siempre se acomodó mejor a la intemperie.
("punto de partida" y "no me quites paz")
homenaje a luis vidales
Golpean, llaman.
Suenan timbres en la casa.
Alguien busca algo a horas imprevistas.
Serán de la oficina postal
o los mormones ofreciendo Biblias.
Algún extranjero despistado
o el mendigo que viene por su ración de pan.
Será la vecina que quiere hablar sobre la carestía
o su esposo el prestamista a cobrar los intereses.
Quizá el plomero
o la gitana a pronosticar malos días,
extrañas pestes y fuertes infecciones.
Quién golpeará a esta hora inoportuna.
No es el amor,
no es el hijo, ni mi padre.
Seguro será la muerte y el ropavejero
que vienen por mi cuerpo con su derrota
o el casero a desalojar,
que es lo mismo.
Encuentros
Si te estrellas de frente con mi corazón
no huyas y no intentes tus huellas dactilares
tampoco lo dejes por ahí a merced de algún desprevenido transeúnte
y no lo escondas, como al hijo torpe, de las visitas.
Si lo ves mordido en los bordes como un viejo borrador de la primaria
somételo a una calle de lluvias y remates
Alguien se encartará con tan pesado encargo lleno de canciones incendiadas
y viejas vajillas en deshuso
Alguien lo agitará queriendo oír alguna voz
como quien golpea durante horas una casa vacía .
O si lo llegas a ver entre mis ruinas déjalo en la calle.
que este corazón de prisas y tardanzas siempre se acomodó mejor a la intemperie.
("punto de partida" y "no me quites paz")
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