Uriel Martínez (1950 )
Sabes que a veces
Sabes que a veces despierto antes que la ciudad, que el sol, que el transporte público, incluso que la cafetera, la olla de infusiones y la tos; la persistente tos.
Despierto y me incorporo de las tablas abandonadas de un escenario de seis por cinco metros. Como quien sigue al pie de la letra un guión, un borrador con un solo protagonista; como un ser sin trama voy y desalojo los residuos del día anterior, de la noche y la vida pasadas. Me sirvo de tazas y cucharas en abandono y escancio un café, un tabaco, una espera mientras a lo lejos repta el ferrocarril según le indica ese libreto empolvado, corregido, aumentado. Ese recetario ya sabido.
[Inédito]
Sabes que a veces despierto antes que la ciudad, que el sol, que el transporte público, incluso que la cafetera, la olla de infusiones y la tos; la persistente tos.
Despierto y me incorporo de las tablas abandonadas de un escenario de seis por cinco metros. Como quien sigue al pie de la letra un guión, un borrador con un solo protagonista; como un ser sin trama voy y desalojo los residuos del día anterior, de la noche y la vida pasadas. Me sirvo de tazas y cucharas en abandono y escancio un café, un tabaco, una espera mientras a lo lejos repta el ferrocarril según le indica ese libreto empolvado, corregido, aumentado. Ese recetario ya sabido.
[Inédito]
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