LOS AFEITES
Se aplicó la crema antioxidante
como si fuera la exclusiva de Lancome.
Sacó y encendió el tabaco
como si fuese el primero de la tarde.
Acercó el cerillo al pabilo
como si fuese a entonar un himno.
Abrió el cuaderno y empuñó
la escritura como inicia una sinfonía.
Antes de estas acciones cerró el móvil
como quien atranca y echa aldaba.
Quiso aislarse del mundo y apagó
su lap-top sin trámite alguno.
Recostado sobre el flanco izquierdo
imaginó que se desangraba de a poco.
Cuando quiso incorporarse a liquidar
los rescoldos del sábado...
como si fuera la exclusiva de Lancome.
Sacó y encendió el tabaco
como si fuese el primero de la tarde.
Acercó el cerillo al pabilo
como si fuese a entonar un himno.
Abrió el cuaderno y empuñó
la escritura como inicia una sinfonía.
Antes de estas acciones cerró el móvil
como quien atranca y echa aldaba.
Quiso aislarse del mundo y apagó
su lap-top sin trámite alguno.
Recostado sobre el flanco izquierdo
imaginó que se desangraba de a poco.
Cuando quiso incorporarse a liquidar
los rescoldos del sábado...
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