Jaime Sabines (1926/1999 )
rogelio cuéllar
Dos breves, de lo mismo
1
Yo no te pido nada, Señor,
pero sí te pido:
que me dejes vivir en paz.
Un día, o dos o tres,
un lustro o una década,
déjame vivir en paz.
Ya sé que tú eres una sombra,
un fetiche, un cuento,
ya sé que eres las uñas que me corto,
el trago de agua que no bebo,
pero te reverencio, te pido,
te acongojo,
déjame morir en paz.
Paz para las horas que no encuentro,
para el amor que me quitaron,
para el duelo.
Paz para mis días, por favor.
II
Todo me lo has dado, Señor.
Me diste a mi padre y la muerte de mi padre,
a mi madre y su muerte,
a mi hermano Juan y a su destino,
a Jorge, el verdadero y el fantasma,
a mi mujer, Chepita, a mis hijos,
a mi cama me diste y a mis huesos
que reclaman más tiempo.
Me diste todo, sí,
y me he entregado
a vivir y a morir con calendario.
Sólo te pido que me dejes solo
a punto de las ocho, porque es hora
de dormir.
("la jornada semanal", no. 23, nueva época, 19 noviembre 1989)

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