Ocean Vuong (1988 )

Oración por los recién condenados



Queridísimo Padre, perdóname porque he visto.
Tras la valla de madera, un campo iluminado
de verano, un hombre pone una navaja
contra la garganta de otro hombre. El acero mira a la luz
sobre el cuello mojado de sudor. Perdóname
por no retorcer esta lengua para darle la forma
de Tu nombre. Por pensar:
así es como debe comenzar cada oración–
la frase Por Favor partiendo
el viento en fragmentos, en lo que
un muchacho escucha en su necesidad de saber
cómo el dolor devuelve el cuerpo bendecido
a su pecador. La hora se ha acallado
repentinamente. El hombre, sus labios
contra la bota negra. ¿Estoy mal por amar
esos ojos, por ver algo tan claro
y azul? ¿Por pedir que siga siendo
claro y azul? ¿Me tembló la mejilla
cuando la húmeda sombra floreció en su bragueta
y goteó sobre la ocre tierra? Qué velozmente
te vuelves la navaja. Pero déjenme comenzar
de nuevo: hay un muchacho de rodillas
en una casa en la que cada puerta ha sido abierta
a patadas hacia el verano. Hay una pregunta que corroe
su lengua. Una navaja que toca
Tu dedo atorado en tu garganta.
Queridísimo Padre, ¿qué fue de aquel muchacho
que ya no es un muchacho? Por favor–
¿qué será del pastor
cuando las ovejas son caníbales?



("literal magazine", versión gerardo cárdenas)

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