César Rodríguez Chicharro (1930/1984 )
Hastío
Aquí,
quemándome
en fuegos de artificio.
(¿La verdadera lumbre, Señor, dónde la guardas?
¿Dónde la fuerza, el sol? ¿Dónde la lucha?
¿Dónde la luz, la rabia?)
Aquí,
quebrándome
en batallas inútiles
en trabajos estériles.
(¿Dónde el peligro, el mar? ¿Dónde la muerte?
¿Dónde la loca crepitación del fuego?
¿Dónde el volcán y dónde el exterminio?)
Y guardo mi pasión, la encierro
en la profunda gruta de mí mismo.
Escucho la sonata de los días
tendido en el desván de los recuerdos
como el muñeco de la cuerda rota.
Del ciego amor
1
Quien ha recorrido una y cien y mil veces
mil cien y una calles de la ciudad el puerto
cien mil y una veces rabioso
jadeante
y no ha dado con ella
ha vivido sin ella —con otras— tediosa eternidad
y de pronto la encuentra
está allí
la siente...
piensa que no hay sima tan honda
que no colme el deseo
ni cúspide tan alta que no la alcance amor.
("poesía cuatro")
Aquí,
quemándome
en fuegos de artificio.
(¿La verdadera lumbre, Señor, dónde la guardas?
¿Dónde la fuerza, el sol? ¿Dónde la lucha?
¿Dónde la luz, la rabia?)
Aquí,
quebrándome
en batallas inútiles
en trabajos estériles.
(¿Dónde el peligro, el mar? ¿Dónde la muerte?
¿Dónde la loca crepitación del fuego?
¿Dónde el volcán y dónde el exterminio?)
Y guardo mi pasión, la encierro
en la profunda gruta de mí mismo.
Escucho la sonata de los días
tendido en el desván de los recuerdos
como el muñeco de la cuerda rota.
Del ciego amor
1
Quien ha recorrido una y cien y mil veces
mil cien y una calles de la ciudad el puerto
cien mil y una veces rabioso
jadeante
y no ha dado con ella
ha vivido sin ella —con otras— tediosa eternidad
y de pronto la encuentra
está allí
la siente...
piensa que no hay sima tan honda
que no colme el deseo
ni cúspide tan alta que no la alcance amor.
("poesía cuatro")
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