Nuno Júdice (1949 )
Colores
Hay una pared blanca en todos los veranos que traje
de la memoria. Me apetece escribir en ella; y se rasga
como si fuese una hoja. En el otoño, esa pared
se oscurece. En el invierno, el musgo la llena de una escritura
incomprensible. Sé dónde está, cuando necesito apoyarme
a su sombra. Un polvo de cal se me agarra
a los dedos. Me gusta ver la blancura de la piel,
bajo el sol intenso, y compararla con el blanco
de la pared. Pero ni siempre el mundo se reduce a un ob-
jeto tan simple, ni sus problemas desaparecen
con una simple capa de tinta. La realidad nunca
es blanca, como esta pared: se oscurece con el otoño,
se llena de musgo en invierno, y nadie la busca,
en verano, cuando el poniente la tiñe de rojo.
("el hacedor de sueños", versión de vicente araguas)
Hay una pared blanca en todos los veranos que traje
de la memoria. Me apetece escribir en ella; y se rasga
como si fuese una hoja. En el otoño, esa pared
se oscurece. En el invierno, el musgo la llena de una escritura
incomprensible. Sé dónde está, cuando necesito apoyarme
a su sombra. Un polvo de cal se me agarra
a los dedos. Me gusta ver la blancura de la piel,
bajo el sol intenso, y compararla con el blanco
de la pared. Pero ni siempre el mundo se reduce a un ob-
jeto tan simple, ni sus problemas desaparecen
con una simple capa de tinta. La realidad nunca
es blanca, como esta pared: se oscurece con el otoño,
se llena de musgo en invierno, y nadie la busca,
en verano, cuando el poniente la tiñe de rojo.
("el hacedor de sueños", versión de vicente araguas)
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