Enrique Solinas (1969 )
En ti confío
Cuando era chico
en la Iglesia me regalaron
una estampa del Sagrado
Corazón de Jesús.
El rostro joven
no dejaba de mirarme
a los ojos,
al mismo tiempo que
la mano santa
señalaba su corazón,
su corazón,
su corazón:
su corazón como una llama roja,
rodeada de espinas;
su corazón de fuego atravesado
por el mundo y la cruz;
su corazón divino y humano.
Entonces, en ese instante,
me di cuenta de que
el amor de verdad es un misterio
y que el dolor te hace más hermoso.
Para que brilles
y descubra tu belleza,
siempre, siempre,
siempre el corazón encontrará
una nueva manera de sufrir.
Cuando era chico
en la Iglesia me regalaron
una estampa del Sagrado
Corazón de Jesús.
El rostro joven
no dejaba de mirarme
a los ojos,
al mismo tiempo que
la mano santa
señalaba su corazón,
su corazón,
su corazón:
su corazón como una llama roja,
rodeada de espinas;
su corazón de fuego atravesado
por el mundo y la cruz;
su corazón divino y humano.
Entonces, en ese instante,
me di cuenta de que
el amor de verdad es un misterio
y que el dolor te hace más hermoso.
Para que brilles
y descubra tu belleza,
siempre, siempre,
siempre el corazón encontrará
una nueva manera de sufrir.
("otra iglesia es imposible")
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