Günter Grass (1927)
Poemas escritos en la Olivetti
De momento la Olivetti seguía escupiendo poema tras poema. Yo había encontrado mi tono, o quizá un tono vagabundo, como sin dueño, me había encontrado a mí. Los poemas estaban reunidos en una carpeta, de la que un día Anna y -de visita- mi hermana eligieron media docena y los enviaron a Süddeutsche Rundfunk, porque esa emisora, como podía leerse en el periódico, había convocado un concurso de poesía. Las dos me convencieron para que lo intentara. Entre los elegidos estaba el poema, a mi juicio demasiado cargado de metáforas, "Lirios del sueño".
Y rápidamente, no el bellísimo himno al fumador "Credo", ni el lírico inventario "Armario abierto", ni tampoco "Peras y judías", sino las cloróticas flores, los lirios criados en mi sueño en sí sano, fueron las galardonadas con el tercer premio y recompensadas, como recuerdo con económica exactitud, con trescientos cincuenta marcos. Además, me pagaron mi primer vuelo de ida y vuelta para la entrega del premio en Stuttgart.
(trozo tomado de Pelando la cebolla, ed. Alfaguara, México, 2007. Traducción de Miguel Sánz con la colaboración de Grita Loebsack.)
De momento la Olivetti seguía escupiendo poema tras poema. Yo había encontrado mi tono, o quizá un tono vagabundo, como sin dueño, me había encontrado a mí. Los poemas estaban reunidos en una carpeta, de la que un día Anna y -de visita- mi hermana eligieron media docena y los enviaron a Süddeutsche Rundfunk, porque esa emisora, como podía leerse en el periódico, había convocado un concurso de poesía. Las dos me convencieron para que lo intentara. Entre los elegidos estaba el poema, a mi juicio demasiado cargado de metáforas, "Lirios del sueño".
Y rápidamente, no el bellísimo himno al fumador "Credo", ni el lírico inventario "Armario abierto", ni tampoco "Peras y judías", sino las cloróticas flores, los lirios criados en mi sueño en sí sano, fueron las galardonadas con el tercer premio y recompensadas, como recuerdo con económica exactitud, con trescientos cincuenta marcos. Además, me pagaron mi primer vuelo de ida y vuelta para la entrega del premio en Stuttgart.
(trozo tomado de Pelando la cebolla, ed. Alfaguara, México, 2007. Traducción de Miguel Sánz con la colaboración de Grita Loebsack.)
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