Jorge Teillier (1935/1996 )
Tras releer a Li Tai Po
a jaime valdivieso
Cornejas en Temixco. Y un cuervo blanco
en mi bolsillo. Cornejas chillan en Temixco.
Fue hace tres años. Y ahora cuento
que alguien me ha traído a Miguel Claro
un aroma de copal y Día de Muertos en Pátzcuaro
y campesinos velando a medianoche
bajo la llovida tumba de los antepasados
conversé bajo el níspero cuyas hojas
embriagan dulcemente
el añejo sol del paso del invierno.
Me gustaría atrapar un cuervo blanco
y recordar los pasos de los caballo de Hernán Cortés
frente al puente de tu casa.
Me gustaría ver el rostro de esas muchachas rubias
como hojas reaparecidas en la hiedra del viejo Pedagógico,
y nuestras caminatas por los senderos del Ñielol
y el Puente de los Mellizos.
“Pero no quiero cubrirme de plumas
ni que mis ojos se tornen cuadrados”.
Mi castigo es no querer sobrevivir la inmortalidad.
("las afinidades electivas")
a jaime valdivieso
Cornejas en Temixco. Y un cuervo blanco
en mi bolsillo. Cornejas chillan en Temixco.
Fue hace tres años. Y ahora cuento
que alguien me ha traído a Miguel Claro
un aroma de copal y Día de Muertos en Pátzcuaro
y campesinos velando a medianoche
bajo la llovida tumba de los antepasados
conversé bajo el níspero cuyas hojas
embriagan dulcemente
el añejo sol del paso del invierno.
Me gustaría atrapar un cuervo blanco
y recordar los pasos de los caballo de Hernán Cortés
frente al puente de tu casa.
Me gustaría ver el rostro de esas muchachas rubias
como hojas reaparecidas en la hiedra del viejo Pedagógico,
y nuestras caminatas por los senderos del Ñielol
y el Puente de los Mellizos.
“Pero no quiero cubrirme de plumas
ni que mis ojos se tornen cuadrados”.
Mi castigo es no querer sobrevivir la inmortalidad.
("las afinidades electivas")
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