Uriel Martínez (1950 )
Cruzadas
luego de los sismos de 1985
emprendí la cruzada
de santiguarme antes
y después del sueño;
ya viviendo contigo
fue igual: cada mañana
agradecía el brazo
entumido, la boca de agua,
el agua miel de los magueyes.
años después ya ida de casa
la bienaventuranza de tu risa,
tus piernas, tus vellos y mi lengua
en ti, de nuevo la cruz,
la piel, el roce de cuerpos,
el calor, la espera, ay
la espera que no se va,
que no se apaga, que está
ahí como una prenda
ya en desuso.
[Inédito]
luego de los sismos de 1985
emprendí la cruzada
de santiguarme antes
y después del sueño;
ya viviendo contigo
fue igual: cada mañana
agradecía el brazo
entumido, la boca de agua,
el agua miel de los magueyes.
años después ya ida de casa
la bienaventuranza de tu risa,
tus piernas, tus vellos y mi lengua
en ti, de nuevo la cruz,
la piel, el roce de cuerpos,
el calor, la espera, ay
la espera que no se va,
que no se apaga, que está
ahí como una prenda
ya en desuso.
[Inédito]
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