"LA PERVERSA REALIDAD"

Carta 1.

Estimado Othón:




Me enteré lo que le pasó a esta joven; creo que ya perdimos nuestra capacidad de asombro y lo peor es que ya estamos perdiendo también nuestra capacidad de encabronamiento. En Tamaulipas la perversa realidad ya rebasó con mucho la ficción más extrema. A pesar de todo, excepto dos casos, hice mi trabajo. Yo no me imaginaba el tamaño de lo que sucede allá (anoche regresé al DF) y dicen que el que no sabe es como el que no ve, yo no me imaginaba la gravedad de lo que está sucediendo allá. Entrar en detalles de todo lo que me enteré o me sucedió me llevaría varias horas, te puntualizo sólo algunas cosas:

En San Fernando estuve el día en que encontraron las primeras narcofosas de lo cual me enteré hasta el día siguiente ya estando en Victoria. Al día siguiente de que pasé por San Fernando hubo un enfrentamiento entre marinos y malandros (ya no se sabe de que cártel o grupo son) y se dice que hasta un helicóptero de la Marina tumbaron. Los muertos fueron decenas pero la prensa no saca nada. No me lo vas a creer pero las notas que sacan los periódicos, cuando sacan algo, tienen que llevar la censura ¡¡¡¡¡de los propios malosos!!!! bajo la amenaza de que si no lo hacen así van y ametrallar las instalaciones y matar a los empleados. Esto lo sé por un gran amigo que es socio del principal periódico de Tamaulipas.

Entre San Fernando y Cd. Victoria, como a las tres de la tarde me detuvo una camioneta negra, sin letreros de ninguna clase pero con las luces prendidas y torretas como de policías pero no iguales, con dos jóvenes, casi niños, sin identificaciones visibles y me interrogaron. Uno de ellos traía dos pistolones al estilo vaquero, en los muslos, no en la cintura y cuatro o cinco cargadores colgados del cuello. Creo que lo que me salvó de que me hicieran algo o que me quitaran el carro es que me pude identificar como empleado del Gobierno Federal, no mostré miedo pero tampoco me puse regañón (más bien humildito), además yo traía un carrito compacto rentado en el aeropuerto de Monterrey y a ellos les interesan vehículos grandes; también yo creo que no me hicieron nada porque me vieron viejo, han de haber pensado "este cabrón ya no nos sirve para nada". Por los detales que les platiqué a mis amigos de Victoria, eran "golfos", así les llaman a los del cártel del golfo. Con los "zetas" quién sabe cómo me hubiera ido.

La mayoría de las personas, salvo algún pendejo como yo, no salen de las ciudades y ya ni en camión viajan (hay un vuelo nuevo que va de Victoria a Matamoros que utilizan los pocos que pueden pagarlo). Ya no respetan ni a los autobuses, ya desaparecieron dos de Ómnibus de México y mataron a todos los pasajeros, se supone que porque ésta empresa se negó a pagarles "protección". Hubo varios días en no se realizó ninguna corrida de autobuses.

El caso es que todos mis amigos cuando les platiqué cómo llegué a Victoria, me dijeron "o eres muy pendejo o tienes muchos huevos". La verdad es que sí corrí con suerte. En la carretera "ribereña" (así le llaman al tramo de 230 km que va paralela a la frontera y que conecta a Nuevo Laredo con Reynosa) yo me le pegué un rato a un convoy de seis camionetas de militares, después los rebasé porque me aburrí ir a sesenta por hora. ¿Te acuerdas de "Cd. Mier" aquella ciudad fantasma que abandonaron todos sus habitantes huyendo de la violencia y a la que según las autoridades ya regresaron sus pobladores? Pues sigue siendo fantasma, cuando pasé por ahí no ví a ninguna persona en las calles ni casas o negocios con las puertas abiertas

¿Está Calderón ganando la guerra? mis huevos.¿Tiene objeto esta pinche guerra? mis huevos ¿Tiene posibilidaes el Estado de ganar la guerra? mis huevos. ¿De qué ha servido el cacaraqueo de a 19 de los pricipales capos se les ha eliminado o encarcelado? Esas 19 sillas ya están ocupadas otra vez y tal vez por narcos más ambiciosos y más malditos, y el flujo de la droga continúa. Entonces ¿qué sigue? ¿Esperar a que algún día nos toque o a alguno de nuestros familiares?
Tienes razón en decir que en Tamaulipas hay un estado de guerra pero no sólo eso, hay una situación de total impunidad, total inutilidad del Estado, y yo diría que hasta de colusión del Estado en sus tres niveles de Gobierno.

Un abrazo.


Carta 2.


Estimado Javier:

Cuídate

Acá mataron a una compañera de generación de mi hija. Abogada que era Secretaria Particular del Delegado de la PGR y que aceptó lo que nadie aceptaba, la Sub Delegación de la PGR en Gómez Palacio (Durango). A los quince días de asumir el cargo la levantaron a dos cuadras antes de llegar a la oficina, le matan un guardaespaldas, se la llevan con el otro y al día siguiente la encuentran en una noria, terriblemente torturada y , de remate, masacrada de las rodilla hacia abajo, a tiros. Una tortura terrible para cualquiera, más para una mujer. Pero sabemos que en Tamaulipas sí es un estado de guerra tremendo.

Suerte y regresa con bien a tu casa.

Un abrazote


(Las presentes misivas informan de varias aristas de la realidad de aquí y ahora, se enumeran para evitar el tedio:
1. La prensa no informa, desinforma.
2. Los capos hacen las veces de la jefatura de información. Palomean o rechazan equis tratamiento.
3. Para el dominio territorial, los malandros utilizan vehículos clonados: de color negro y con torretas.
4. Abundan los delincuentes menores de edad.
5. Los viajes en camiones de pasajeros se han tornado peligrosos. Se han cancelado las corridas nocturnas.
6. Pese a lo que digan las autoridades, Ciudad Mier (Tamaulipas) es ya un pueblo "fantasma".
7. Los 19 capos mayores que, dice el gobierno federal, fueron eliminados, encarcelados o deportados a los Estados Unidos, ya fueron relevados por otros, acaso, más feroces.
8. La impunidad con que se desempeñan los delincuentes, refleja un colusión permanente de gobiernos.
Los documentos se tomaron de internet.)

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