JUÁREZ, LA HERIDA QUE LATE

Distrito Federal— Luego de más de 15 días de plantón frente al Palacio Municipal de Morelos, el escritor y poeta Javier Sicilia convocó a todos los actores políticos, empresariales, religiosos y sindicales a firmar un pacto con la sociedad para recuperar la paz en el país y comenzar la reconstrucción del mismo.

Propuso que el pacto sea suscrito “en el centro de la ciudad más dolida entre las dolidas y que más muertos ha puesto en los últimos años: Ciudad Juárez”.
Durante el discurso que dictó en el mitin celebrado en la Plaza de Armas de Cuernavaca, el literato afirmó que fueron “la continuación de sus mezquindades y ambiciones (de las autoridades), las que han provocado que en la frontera norte, en Ciudad Juárez, se haya instalado la violencia, la impunidad y el miedo”.
Entre esa frontera, dijo, la del norte, la de la impotencia, la del pudrimiento de las instituciones y la del imperio de la impunidad y el crimen, y la otra, la del sur, donde resiste, como puede, un puñado de dignidad moral, las familias de este país están quebradas, pero no vencidas; están profundamente dolidas, pero no aterrorizadas, sino indignadas; llenas de esa fuerza moral que los indios y los excluidos de esta nación han sabido comunicarnos.
Por ello, Sicilia convocó a una marcha nacional que culmine en el Zócalo de la Ciudad de México, el próximo 8 de mayo.
De acuerdo con el escritor, esta caminata, que iniciará el 5 de mayo en la Paloma de la Paz de Cuernavaca, estará encabezada por activistas y víctimas juarenses y chihuahuenses, entre quienes se encuentran Julián LeBaron, Olga Reyes y las madres de los asesinados en Villas de Salvárcar.
Además, a la vanguardia de la caminata irán los padres de la guardería ABC, los deudos de los muertos de Pasta de Conchos, Emilio Álvarez Icaza, el padre Miguel Concha, Miguel Ángel Granados Chapa y Alberto Athié, quienes también estuvieron presentes ayer en el mitin.
“Convocamos a una nueva marcha nacional para el domingo 8 de mayo en el Zócalo de la Ciudad de México. Nosotros, la ciudadanía de Morelos, saldremos caminando de la Paloma de la Paz el 5 de mayo para pernoctar el 7 en la Espiga, escultura de Rufino Tamayo, que se encuentra en el Centro Cultural de la UNAM, y salir el día 8 a las 7 de la mañana rumbo al sitio donde se asientan los poderes de la República. Invitamos a todos los ciudadanos de otros estados de la República a que hagan lo mismo y juntos lleguemos al Zócalo de la Ciudad de México”, señaló Javier Sicilia.
Luego de la marcha que pretende ser silenciosa, de los días de “recogimiento y meditación, para detener la violencia”, desde el centro de la vieja Tencohtitlán se enviará un mensaje a los tres poderes de la Unión de los tres niveles de gobierno “para decirles que aún estamos a tiempo de rehacer nuestro suelo y nuestro tejido social –uno de los dones más bellos que tenemos– y de refundar la nación”.
Vamos a ir al Zócalo de la Ciudad de México, recalcó, para exigirles al presidente de la República, al Congreso de la Unión, a los partidos políticos, a sus líderes, a los empresarios, a los líderes sindicales, a las Iglesias y a sus jerarquías, que asuman su responsabilidad para que los millones de mexicanos que aman este suelo llamado México no vean cancelado absolutamente su porvenir.
“Vamos a convocarlos allí para que con nosotros y ante nosotros se comprometan a firmar un pacto nacional auténtico, genuino, sin simulaciones y escenografías institucionales, para que firmen un pacto en el centro de la ciudad más dolida de entre las dolidas, en el centro de la ciudad que más muertos ha puesto en los últimos años: en el centro de Ciudad Juárez”, afirmó Sicilia.
“Ahí, en la herida abierta de la frontera norte, vamos a convocarlos para que ustedes, que han malversado nuestro dinero, han decidido sin consultarnos en nuestro nombre, han defraudado nuestra confianza y han puesto al país en estado de emergencia nacional, firmen un pacto que les permita recuperar la representación de la nación que casi han perdido y hagan valer los cargos que ostentan antes de que sea demasiado tarde”, precisó.
Aunado a ello, de acuerdo con el escritor, la reunión en el Zócalo será para “decirnos a nosotros mismos, frente a sus omisiones y complicidades, que también nosotros, desde abajo, podemos, si nos organizamos, tener asambleas constituyentes y reconstituyentes en cada colonia, en cada barrio, en cada comunidad, para crear gobernabilidad y seguridad locales y confiables”.
Vamos a ir caminando en silencio, puntualizó, vamos a caminar así para evitar que los gritos nos confundan y la indignación, que lleva a veces al insulto, nos haga perder el amor.
“Este silencio, en el que nos recogemos, marca un tiempo necesario para que surja la palabra y las palabras claras y precisas que necesitamos. Iremos presididos por el máximo emblema de nuestra casa: la bandera de México. La llevaremos hasta allí donde se asientan los poderes de la República; allí en donde los antiguos miraron por vez primera el lago, el águila y la serpiente en el nopal”.
Vamos a ir allí, concluyó, para exigirles que asuman la esperanza de todos con propuestas concretas y plausibles –algunas de las cuales llevaremos–; vamos a ir allí para obligarlos, porque han olvidado que la soberanía, como lo señala el artículo 39 de nuestra Constitución, radica en los ciudadanos, a que pacten con nosotros y de cara a nosotros; para obligarlos a realizar un esfuerzo profundo y sistemático que detenga esta violencia que nos está destrozando el alma y el cuerpo, y despojándonos del derecho que tenemos a vivir en paz en un México en el que todos quepamos con nuestros seres queridos que son todos los seres queridos de cada uno de los que habitamos este país.


(nota tomada del Diario de Juárez.)

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