REFRITOS EN TU IDIOMA
uno.
¿Qué hacías en aquel año aciago de 1968? estabas inscrito en la escuela secundaria. Dos años más tarde se encontraría muerta la cantante Janis Joplin, la escuchabas desde luego, imposible no escucharla como era imposible no oir a Los Beatles o a Jimmy Hendrix. En el lejano Torreón, sobre la avenida Morelos, había un café cantante en un sótano iluminado con luz negra, que cambiaba el color de los ojos, como cuando te toman una foto con flash. Era la época de la minifalda, el peinado fijado con spray y los pantalones acampanados y los suéteres con cuello de tortuga. Todavía no aparecían los zapatos de plataforma porque era la época de la ropa de manta y los huaraches, del churrro de yerba, las faldas amplias y el pelo suelto, los collares artesanales y los anteojos al estilo John Lennon.
dos.
¿Qué música escuchabas en aquel entonces? Jimmy Hendrix, como ya dije, había muerto. Los Beatles irían luego a la India donde conocerían a Ravi Shankar y su cítara quien, dicen, influyó en la onda mística del cuarteto de Liverpool, que por entonces grabaron "My sweet lord", no sé si antes o después de ese giro en su imagen fueron condecorados con el título de sir y, así, cobraron brillo de nobles. Por ese entonces nadie imaginaba el final trágico que tendría John Lennon, doce años después.
tres.
Gonzalo Rojas
Adiós a John Lennon
Acostúmbrate, John, a verlas por el periscopio
de mármol, a palparlas
desde ahí tan lejos en tu escafandra
de raso,
ah y por liturgia
aunque sea sábado y sigas
teniendo 22 tocando
durmiendo toca hasta el fin,
estremecimiento de diamante,
no
huelas la locura de estas rosas.
cuatro.
Si no me equivoco, Angélica María cantaba en todos los radios "Eddie, Eddie", con arreglos de Armando Manzanero, en muchos hogares veíamos los Sábados con Vanart, con chicas que bailaban en una jaula: Emily Cranz, Malú Reyes, todo en una tele que parecía consola y con imagen en blanco y negro.
cinco.
¿Que te hable de películas? Sí pero espérame tantito. En esa década del sesenta había programas en que cantaban y bailaban César Costa y Enrique Guzmán, luego se supo que el primero clonaba las rolas más conocidas de Paul Anka, el canadiense y el segundo había despegado con el grupo Los Teen Tops. También estaba de moda el twist, un ritmo popularizado por Chubby Checker, había revistas dirigidas a los jóvenes donde explicaban pormenorizadamente los movimientos y pasos del twist. Creo que recomendaban mover los brazos como cuando te secas la espalda con la toalla y adelantar un pie y moverlo como si pisotearas una bacha o colilla de cigarro.
seis.
Películas: "Muchachas que trabajan", "Juventud desenfrenada", "Santo contra las momias de Guanajuato", recuerdo que me soplé todas las de Huracán Ramírez en funciones de matinée, su escudero se llamaba la Tonina Jackson; también me chuté decenas de cintas de Viruta y Capulina, "El ataúd del vampiro", "Rogaciano el huapanguero" y un friego de Tin-tán, Clavillazo, Resortes y una o dos de Marisol y Joselito. Pero a mí no me tocaron las películas de "El barchante Jalil" ni tampoco de Lilia Prado y las rumberas (con clasificación C o para adultos).
siete.
Sin embargo, ese vacío lo llené con la tele más tarde, que me proveyó de muchas de Luis Buñuel, de Pedro Infante y Blanca Estela Pavón, de Elvira y Rosita Quintana, de Marga López y Arturo de Córdoba, de Sara García, Delia Magaña, el Chicote, Mantequilla, Quintín Bulnes, Demetrio González, Christian Martell, Martha Mijares, el Indio Fernández, María Félix y Dolores del Río. La caja idiota, como le llamaban los ilustrados a la tele, me surtió también de Stan Laurel y Oliver Hardy (el Gordo y el Flaco), Chaplin y la inolvidable Lucille Ball.
ocho.
Si me preguntas que a dónde me remite la canción "Me and Bobby McGee" te contesto de inmediato que a la "bruja cósmica", la misma que cantaba a capella "Mercedes Benz", que no sé el significado de la letra pero que me despertaba una enorme melancolía -como más adelante experimentaría con los fados lusitanos-, creo que era la historia de una chica que le pedía a Dios que le diese un coche de lujo que la salvara de los aguaceros, el frío y el hambre. Pero no estoy seguro o a lo mejor es un invento mío. Lo cierto es que en el 68 todavía no urdían la campaña "Rock en tu idioma".
nueve.
Juan Bañuelos/ a Octavio Paz
No consta en actas (1521 y 1968)
1.
Oh bebedor de la noche, ¿por qué te disfrazas ahora?
¿Todo es igual acaso? ¿Tengo que repetir
lo que el augur grabó en el silencio de la piedra
curtida por el viento?
"...esparcidos están los cabellos,
destechadas las casas,
enrojecidos los muros.
Gusanos pululan por calles y plazas
y en las paredes están salpicados los sesos;
masticamos salitre, el agua se ha acedado.
Esto ha hecho el Dador en Tlatelolco
cuando nuestra herencia es una red de agujeros"
¿Todo es igual que ayer, entonces?
¿Ensartaremos cráneos como cuentas
y se ha de repetir lo que el augur
grabó en el silencio de la piedra?
¿Con coágulos de sangre escribiremos México?
Yo el residuo, el superviviente, hablo:
los comienzos de los caminos
están llenos de gente.
No haremos diálogo con la Casa de la Niebla.
(fragmento)
¿Qué hacías en aquel año aciago de 1968? estabas inscrito en la escuela secundaria. Dos años más tarde se encontraría muerta la cantante Janis Joplin, la escuchabas desde luego, imposible no escucharla como era imposible no oir a Los Beatles o a Jimmy Hendrix. En el lejano Torreón, sobre la avenida Morelos, había un café cantante en un sótano iluminado con luz negra, que cambiaba el color de los ojos, como cuando te toman una foto con flash. Era la época de la minifalda, el peinado fijado con spray y los pantalones acampanados y los suéteres con cuello de tortuga. Todavía no aparecían los zapatos de plataforma porque era la época de la ropa de manta y los huaraches, del churrro de yerba, las faldas amplias y el pelo suelto, los collares artesanales y los anteojos al estilo John Lennon.
dos.
¿Qué música escuchabas en aquel entonces? Jimmy Hendrix, como ya dije, había muerto. Los Beatles irían luego a la India donde conocerían a Ravi Shankar y su cítara quien, dicen, influyó en la onda mística del cuarteto de Liverpool, que por entonces grabaron "My sweet lord", no sé si antes o después de ese giro en su imagen fueron condecorados con el título de sir y, así, cobraron brillo de nobles. Por ese entonces nadie imaginaba el final trágico que tendría John Lennon, doce años después.
tres.
Gonzalo Rojas
Adiós a John Lennon
Acostúmbrate, John, a verlas por el periscopio
de mármol, a palparlas
desde ahí tan lejos en tu escafandra
de raso,
ah y por liturgia
aunque sea sábado y sigas
teniendo 22 tocando
durmiendo toca hasta el fin,
estremecimiento de diamante,
no
huelas la locura de estas rosas.
cuatro.
Si no me equivoco, Angélica María cantaba en todos los radios "Eddie, Eddie", con arreglos de Armando Manzanero, en muchos hogares veíamos los Sábados con Vanart, con chicas que bailaban en una jaula: Emily Cranz, Malú Reyes, todo en una tele que parecía consola y con imagen en blanco y negro.
cinco.
¿Que te hable de películas? Sí pero espérame tantito. En esa década del sesenta había programas en que cantaban y bailaban César Costa y Enrique Guzmán, luego se supo que el primero clonaba las rolas más conocidas de Paul Anka, el canadiense y el segundo había despegado con el grupo Los Teen Tops. También estaba de moda el twist, un ritmo popularizado por Chubby Checker, había revistas dirigidas a los jóvenes donde explicaban pormenorizadamente los movimientos y pasos del twist. Creo que recomendaban mover los brazos como cuando te secas la espalda con la toalla y adelantar un pie y moverlo como si pisotearas una bacha o colilla de cigarro.
seis.
Películas: "Muchachas que trabajan", "Juventud desenfrenada", "Santo contra las momias de Guanajuato", recuerdo que me soplé todas las de Huracán Ramírez en funciones de matinée, su escudero se llamaba la Tonina Jackson; también me chuté decenas de cintas de Viruta y Capulina, "El ataúd del vampiro", "Rogaciano el huapanguero" y un friego de Tin-tán, Clavillazo, Resortes y una o dos de Marisol y Joselito. Pero a mí no me tocaron las películas de "El barchante Jalil" ni tampoco de Lilia Prado y las rumberas (con clasificación C o para adultos).
siete.
Sin embargo, ese vacío lo llené con la tele más tarde, que me proveyó de muchas de Luis Buñuel, de Pedro Infante y Blanca Estela Pavón, de Elvira y Rosita Quintana, de Marga López y Arturo de Córdoba, de Sara García, Delia Magaña, el Chicote, Mantequilla, Quintín Bulnes, Demetrio González, Christian Martell, Martha Mijares, el Indio Fernández, María Félix y Dolores del Río. La caja idiota, como le llamaban los ilustrados a la tele, me surtió también de Stan Laurel y Oliver Hardy (el Gordo y el Flaco), Chaplin y la inolvidable Lucille Ball.
ocho.
Si me preguntas que a dónde me remite la canción "Me and Bobby McGee" te contesto de inmediato que a la "bruja cósmica", la misma que cantaba a capella "Mercedes Benz", que no sé el significado de la letra pero que me despertaba una enorme melancolía -como más adelante experimentaría con los fados lusitanos-, creo que era la historia de una chica que le pedía a Dios que le diese un coche de lujo que la salvara de los aguaceros, el frío y el hambre. Pero no estoy seguro o a lo mejor es un invento mío. Lo cierto es que en el 68 todavía no urdían la campaña "Rock en tu idioma".
nueve.
Juan Bañuelos/ a Octavio Paz
No consta en actas (1521 y 1968)
1.
Oh bebedor de la noche, ¿por qué te disfrazas ahora?
¿Todo es igual acaso? ¿Tengo que repetir
lo que el augur grabó en el silencio de la piedra
curtida por el viento?
"...esparcidos están los cabellos,
destechadas las casas,
enrojecidos los muros.
Gusanos pululan por calles y plazas
y en las paredes están salpicados los sesos;
masticamos salitre, el agua se ha acedado.
Esto ha hecho el Dador en Tlatelolco
cuando nuestra herencia es una red de agujeros"
¿Todo es igual que ayer, entonces?
¿Ensartaremos cráneos como cuentas
y se ha de repetir lo que el augur
grabó en el silencio de la piedra?
¿Con coágulos de sangre escribiremos México?
Yo el residuo, el superviviente, hablo:
los comienzos de los caminos
están llenos de gente.
No haremos diálogo con la Casa de la Niebla.
(fragmento)
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