BRECHT EN ESCENA

El desenlace en la obra de teatro de Bertolt Brecht, El círculo de tiza caucasiano, sucede cuando el juez Azdak falla a favor de la mujer que salvó al niño la noche de la sublevación contra los monarcas, que en la revuelta olvidaron al menor enmedio del caos. Para el fallo, el comisionado coloca al chico al centro de un círculo de gis y en ambos extremos -señalados por los extremos de las manos- a la madre biológica y a la putativa; cuando se trata de jalar para dilucidar quién es la madre verdadera, ésta se niega a la posibilidad de dañarlo. Es cuando el juez decide otorgarle la potestad a la segunda, es decir, a la que lo crió, educó y cuidó.

Un caso parecido se ha presentado ahora con la madre no biológica, Empar, que demandó se le permita ver a "su" hija de siete años, que procreó mientras vivió en pareja con otra mujer, de la que se separó finalmente y es quien le ha impedido ver a la menor. El fallo de la juez le ha sido favorable pues los abogados de las partes refieren que la niña extraña a su otra madre; la demandante sostiene que cuando ella y su expareja querían contraer matrimonio aún no existía la figura jurídica de matrimonios entre personas del mismo sexo. Afirma también que no desea sufrir más sin ver a la menor, como su madre -la otra abuela-, que murió sin tener el consuelo de estar con la niña.

Para el interesado, se facilita la liga a la nota de Lydia Garrido que narrra pormenorizadamente los argumentos y sentimientos de Empar, que podrá ver a su hija un día por mes y, posteriormente, tenerla consigo los fines de semana.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/madre/gana/derecho/visitar/hija/elpepusoc/20101002elpepisoc_6/Tes

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