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EL INFRARREALISMO DADÁ

El poeta Mario Santiago murió en la ciudad de México en 1998, un año antes de que Roberto Bolaño ganase el premio de novela Rómulo Gallegos por su obra Los detectives salvajes , que es la recreación de una atmósfera presente en la gran capital mexicana de los años setenta, principalmente en los corredores culturales y universitarios de ese entonces, marco idóneo para el surgimiento del movimiento de los Infrarrealistas. ¿Qué fue ese fenómeno? El infrarrealismo era antipaciano (Octavio Paz y sus seguidores), sí, pero también antiizquierda neostalinista, esa izquierda dirigida. Nosotros nos situábamos -precisa Bolaño- en una especie de franja anarquizante, en contra de todo. Porque no sólo estuvimos en contra de Paz sino (también) de la Espiga Amotinada. En cambio respetábamos a Efraín Huerta y fuimos muy amigos suyos. El infrarrealismo era la versión mexicana del (movimiento) Dadá, con la gran suerte de que contábamos con dos poetas extraordinarios: Mario Santiago y Darío Galicia; y tuv...

EL MAPA SECRETO

¿Por qué es importante el testimonio de un periodo histórico de un país como el nuestro, agobiado por políticos mediocres y obtusos como los panistas que llegaron en el año 2000 a Los Pinos, donde relevaron a los priístas en el saqueo sistemático del 'cuerno de la abundancia' que, según los enterados, es el mapa de nuestro territorio? Después de la aparición del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida en español, aids en inglés) la geografía social, la cultural y personal ya no fueron las mismas. Aunque no fue de inmediato, desaparecieron lugares de recreación masiva como los baños Ecuador, parte importante del pasado de la ciudad de México; del mapa secreto fue borrada también La Casita, espacio de ligue y de contactos furtivos entre varones, localizada en el enorme perímetro de Ciudad Universitaria; y así se fueron perdiendo otros sitios como las monumentales salas de cine de arquitectura neoclásica cuyo origen se remonta a principios del siglo XX o fines del Porfiria...

RUBÉN BONIFAZ NUÑO (1923 )

Calacas iv También a veces te estás quieta como haciéndote disimulada; allí voy entonces, buey, corriendo sin tropezarme. Puerca suerte: que por querer vivir mañana o que el corazón papalotee, ya te estoy, Pelona, procurando. ix Qué ganas de ponerte freno, de estarse un día sin tu abuso; de mandarte, y que hicieras caso: Engarróteseme áhi, Pelona. Pero como el heno, a la mañana, verde, seco a la tarde, es este camino en tranvía sin paradas. i Adelanta la pantomima: igual que a las torres de los reyes y a los jacales de los pobres, con equitativo pie a mi puerta, tin tin, están llamando ahora; sé quién es, tin tin, y me resisto a abrirle, y estoy, tin tin, abriéndole. (textos tomados de Calacas , ed. El Colegio Nacional, México, 2003)

CÉSAR VALLEJO (1892-1938 )

Poemas en prosa La violencia de las horas Todos han muerto. Murió doña Antonia, la ronca, que hacía pan barato en el burgo. Murió el cura Santiago, a quien placía le saludasen los jóvenes y las mozas, respondiéndoles a todos, indistintamente: "Buenos días, José! Buenos días, María!" Murió aquella joven rubia, Carlota, dejando un hijito de meses, que luego también murió, a los ocho días de la madre. Murió mi tía Albina, que solía cantar tiempos y modos de heredad, en tanto cosía en los corredores, para Isidora, la criada de oficio, la honrosísima mujer. Murió un viejo tuerto, su nombre no recuerdo, pero dormía al sol de la mañana, sentado ante la puerta del hojalatero de la esquina. Murió Rayo, el perro de mi altura, herido de un balazo de no se sabe quién. Murió Lucas, mi cuñado en la paz de las cinturas, de quien me acuerdo cuando llueve y no hay nadie en mi experiencia. Murió en mi revólver mi madre, en mi puño mi hermana y mi hermano en mi víscera sangrienta, los tres lig...

EL PAÍS AZOLVADO

La señora viajaba a tu pueblo, acompañaba a su hijo de 46 años, sin el sentido del oído pues en una ocasión recibió una descarga eléctrica al coger un cable de alta tensión. Ella lo esperaría mientras el sordo viajaba a la población cercana y distante 60 kilómetros, donde recogería a primera hora de la mañana un documento para volver de inmediato a la central de autobuses, donde ella permanecería hasta su retorno. La charla inició cuando le avisaste que quedaba una butaca disponible a tu lado, en la central camionera del norte, donde estaban el martes pasado, mientras se llegaba la hora de abordar el Ómnibus de México que te traería de vuelta a casa. Fue inevitable enterarte de su vida vivida durante 76 años y su itinerario vital entre Durango, Jalisco y Zacatecas, escuchar nombres de poblados sólo conocidos por referencias: Nochistlán, Zapopan, Ramón Corona, Sombrerete, San Juan de los Lagos y cien más. Ella te contó que en uno de esos lugares a un habitante se le fue la camioneta al ...

LA ESPADA, LA PARED Y LA PLUMA

Cuando te desempeñaste de corresponsal de un diario nacional en La Laguna, franja norteña que comprende territorios de Durango y Coahuila, un informante del Ejército te avisó que te buscaban de la zona militar de La Joya; que te comunicaría con el comisionado en ese momento: "Está bien" alcanzaste a decir antes de tomar la bocina. Era en la mañana y el subordinado marcó del edificio del Ayuntamiento, donde ambos se toparon. "Buenos días", acertaste a decir en tu descargo. Habla fulano de tal, te respondieron al otro lado de la línea. - Necesito hablar con usted en relación a una nota que se publicó en su medio. - Este, en dónde nos vemos, ¿en algún café del centro? - No, venga a mi oficina. - Pero necesito alguien que me acompañe. La voz al otro lado se hizo más potente: "No le vamos a hacer nada, sólo vamos a platicar." Está bien. Yo voy. Colgaron ambos. En cuanto pudiste le planteaste la cuestión a una reportera de tu confianza. Ella se ofreció a ir cont...

AQUELLAS LLUVIAS DE VERANO

uno. domingo 8.viii.2010 Recién bajaron las cubiertas de la Feria del Libro, cayó un fuerte aguacero que duró unos 45 minutos. Fue la premonición del buen temporal ("cuando llueve agua, también llueve dinero", me dijo en una ocasión un comerciante). Mientras amainaba o se iba, fue necesario empacar las hileras superiores del stand, por el agua que podría escurrir de los vecinos de enfrente al nuestro, al reanudar la lluvia más noche. dos. El martes siguiente llegó un matrimonio de universitarios que seleccionaron y se llevaron una caja repleta de títulos. Ella convino en pasar al día siguiente a liquidar el faltante y a dejarnos cinco ejemplares de un volumen que requiere promoción. tres. A partir de ese martes, luego del baño matutino, porto la trusa amarilla que me compré un diciembre para recibir el año nuevo. Desde el primer día de feria, en las horas muertas de la jornada, inicio la lectura de una obra de R.B. cuatro. El último día de feria, el domingo siguiente por la t...