Lêdo Ivo (1924/2012 )
El muro
Para que yo tuviera derecho a morir
fue necesario que siguiera al caracol
que avanzaba en el horizonte como un sol sonámbulo.
El grito del hombre atravesó los aires
como si fuera el vuelo de un pájaro.
El follaje conservó el frescor del trueno.
Y yo fui la sombra que se levanta
del cráter del día. Y me estremecí al escuchar
el relincho del caballo blanco en la colina.
El nacimiento y la muerte están unidos
como dos manos entrelazadas en la noche que se abre
entre el cielo virginal y las montañas.
Y continúo naciendo de mí mismo como una fuente
y comienzo a morir en el día puro,
en el muro de cal.
("estación final, antología de poemas 1940-2011", nod ediciones-taberna libraria, zac., méx., 2013, trad. mario bojórquez)
Para que yo tuviera derecho a morir
fue necesario que siguiera al caracol
que avanzaba en el horizonte como un sol sonámbulo.
El grito del hombre atravesó los aires
como si fuera el vuelo de un pájaro.
El follaje conservó el frescor del trueno.
Y yo fui la sombra que se levanta
del cráter del día. Y me estremecí al escuchar
el relincho del caballo blanco en la colina.
El nacimiento y la muerte están unidos
como dos manos entrelazadas en la noche que se abre
entre el cielo virginal y las montañas.
Y continúo naciendo de mí mismo como una fuente
y comienzo a morir en el día puro,
en el muro de cal.
("estación final, antología de poemas 1940-2011", nod ediciones-taberna libraria, zac., méx., 2013, trad. mario bojórquez)
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