Uriel Martínez (1950 )
La taza
La taza donde no posaste
tus labios ahí sigue
en el alféizar de la noche.
En la ventana donde esperó
las alas tenues de una boca
poco a poco se enfrió.
Luego vino la madrugada
de abrigos gélidos
y discretamente le abrió
heridas nuevas.
Pasaron nubes, se desvanecieron
arco iris, huyeron aves sin plumas
pero no llegaste, no viniste, no nada.
+++
Oración
Buenos días mingitorio
de acero inoxidable
donde muchos llegan
y descargan penas
preocupaciones negras
puertas al campo.
Buenos días muebles
albos, exentos de pena
cansancio y vida.
Oren por mí oscuros
manantiales, oren
cristal de roca,
rueguen por aquellas
que de madrugada
lloran por el niño
perdido
en ciegos cauces.
[Inéditos]
La taza donde no posaste
tus labios ahí sigue
en el alféizar de la noche.
En la ventana donde esperó
las alas tenues de una boca
poco a poco se enfrió.
Luego vino la madrugada
de abrigos gélidos
y discretamente le abrió
heridas nuevas.
Pasaron nubes, se desvanecieron
arco iris, huyeron aves sin plumas
pero no llegaste, no viniste, no nada.
+++
Oración
Buenos días mingitorio
de acero inoxidable
donde muchos llegan
y descargan penas
preocupaciones negras
puertas al campo.
Buenos días muebles
albos, exentos de pena
cansancio y vida.
Oren por mí oscuros
manantiales, oren
cristal de roca,
rueguen por aquellas
que de madrugada
lloran por el niño
perdido
en ciegos cauces.
[Inéditos]
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