Uriel Martínez (1950 )
El amado
IV
Señor, si en el camino
para mí trazado están
el bótox, los brackets
y los silicones, no me opongo.
Si es tu designio el esmalte,
el gloss, y los postizos
en mis noches, no lo calles
ni te dé pena.
Si llegada la edad adulta
a mi puerta, crees que merezco
una vida plena, envía
emisarios de bozo apenas.
Pero si nada de esto
me has deparado
ni ayer ni nunca,
dame las espaldas
leves de estrías, la vista
lerda, los anteojos oscuros;
y sé mi cayado, el halo
que me rodee en ese instante.
IV
Señor, si en el camino
para mí trazado están
el bótox, los brackets
y los silicones, no me opongo.
Si es tu designio el esmalte,
el gloss, y los postizos
en mis noches, no lo calles
ni te dé pena.
Si llegada la edad adulta
a mi puerta, crees que merezco
una vida plena, envía
emisarios de bozo apenas.
Pero si nada de esto
me has deparado
ni ayer ni nunca,
dame las espaldas
leves de estrías, la vista
lerda, los anteojos oscuros;
y sé mi cayado, el halo
que me rodee en ese instante.
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