Odysseas Elytis (1911/1996 )
Poeta
Entonces vi frente a mí una imagen que me será inolvidable: Sikelianós, de pie, descalzo, con un largo camisón blanco que le quedaba como las antiguas clámides, comía un racimo de uvas. De vez en cuando lo levantaba frente a la ventana abierta y lo admiraba a la luz. Helo ahí. Ese era él. Un auténtico poeta griego que no negaba la sensación, al contrario, la impulsaba hasta ponerla al revés y leer en sus adentros las señales secretas.
(fuente: Crónica de una década, Ediciones sin nombre-Conaculta, col. El arca de Babel, México, 2008, prólogo Miguel Castillo Didier, traducción Francisco Torres Córdova.)
Entonces vi frente a mí una imagen que me será inolvidable: Sikelianós, de pie, descalzo, con un largo camisón blanco que le quedaba como las antiguas clámides, comía un racimo de uvas. De vez en cuando lo levantaba frente a la ventana abierta y lo admiraba a la luz. Helo ahí. Ese era él. Un auténtico poeta griego que no negaba la sensación, al contrario, la impulsaba hasta ponerla al revés y leer en sus adentros las señales secretas.
(fuente: Crónica de una década, Ediciones sin nombre-Conaculta, col. El arca de Babel, México, 2008, prólogo Miguel Castillo Didier, traducción Francisco Torres Córdova.)
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