Uriel Martínez (1950 )
Se acabó el día...
Se acabó el día como un día
se termina la paciencia,
el combustible o la fe.
Cuando el sol llega
al cenit no se aprecia
la sombra que proyectan los cuerpos.
Se agosta el aliento como
se agotan los fondos
en las arcas de la cama.
Como se consume una vela
se vacían los párpados
que llaman a la ceguera.
Se apagan los puertos
como un día parte el barco
y la estela de pañuelos orillados.
Se esfuman los planes
como se evaporan los iris
y el color de ojos.
Se saltan los párpados
como último recurso del Edipo
que va conmigo, que yace alado.
Como la flama que de un momento
a otro se extingue el pulso
se detiene, se queda.
Se acabó el día como un día
se termina la paciencia,
el combustible o la fe.
Cuando el sol llega
al cenit no se aprecia
la sombra que proyectan los cuerpos.
Se agosta el aliento como
se agotan los fondos
en las arcas de la cama.
Como se consume una vela
se vacían los párpados
que llaman a la ceguera.
Se apagan los puertos
como un día parte el barco
y la estela de pañuelos orillados.
Se esfuman los planes
como se evaporan los iris
y el color de ojos.
Se saltan los párpados
como último recurso del Edipo
que va conmigo, que yace alado.
Como la flama que de un momento
a otro se extingue el pulso
se detiene, se queda.
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