Muriel Rukeyser (1913/1980 )
Balada de naranja y uva
Después de terminar tu trabajo
despues de que te hiciste el día
después de haber leído tus lecturas
y escrito tu opinión
vas hasta el puesto de panchos
de la otra cuadra, cruzando,
en una tarde abrasadora de East Harlem, siglo
XX.
Casi todas las ventanas están tapiadas,
las ratas salen
corriendo de una bolsa--
del garage miserable asoma
un Cadillac largo y lustroso;
en la puerta del centro de adicciones
hay un hombre que quisiera romperte la
espalda.
Pero también una mujer morena con una nenita de rosado
y rosa.
Salchichas salchichas crepitan en el asador
donde el panchero se inclina
en la barra no hay nada más
que las dos máquinas de siempre:
la de uva, vacía. Y la de naranja, vacía.
Yo, enfrente, entre las dos.
Pasa un negrito, mira los panchos y sigue
caminando.
Miro al hombre mientras se para y vuelca
Miro al hombre mientras se para y vuelca
en esa forma familiar
violeta intenso en la que dice NARANJA
anaranjado en la que dice UVA,
el jugo de uva en la máquina que dice
NARANJA
y el de naranja en la que dice UVA.
Una sola palabra grande y clara,
inconfundible,
en cada máquina.
Le pregunto: ¿cómo podemos seguir leyendo
y encontrarle sentido a lo que leemos?
¿Cómo pueden escribir ellos, los chicos de
enfrente,
y creer en lo que escriben
mientras ud. sigue poniendo uva donde dice
NARANJA
y naranja donde dice UVA?
(¿Cómo vamos a creer en lo que leemos y escribimos y
escuchamos y decimos y hacemos?)
Él mira las dos máquinas y sonríe
se encoge de hombros y sonríe y sigue
cargándolas.
Podría tratarse de violencia y
no-violencia
podrían ser blanco y negro, hombres y
mujeres
podría ser guerra y paz o cualquier
sistema binario, amor y odio, amigo y
enemigo.
Sí y no, ser y no-ser, lo que hacemos y lo que no
hacemos.
En una esquina de East Harlem
un basural, lecturas, una sonrisa enorme,
violación,
olvido, una calle que hierve de crímenes,
miseria y esperanza marchita,
un hombre sigue poniendo uva donde dice
NARANJA
y naranja donde dice UVA,
poniendo naranja en UVA y uva en NARANJA para
siempre.
(texto tomado del sitio "el placard", versión de Sandra Toro.)
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