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Gonzalo Rojas (1917/2011 )

  Cuerdas inmóviles En primer lugar no pongan flores encima, pongan aire, aire fresco, a ver si esa transparencia ayuda al ocioso que ya no duerme ahí y sin embargo duerme vestido con ese traje que en 3 meses más será pura desnudez, puro caballo sin hueso corriendo en ninguna dirección, y además no lloren, ¿qué sacan con llorar?, ¿con ser qué sacan?, el resurrecto es otra cosa y ahí va remando despacito. ("apologadelaluz")

Uriel Martínez (1950 )

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Vine al circo Vine al circo para ver de cerca el número del clown Carita de Huevo que, me dicen, mueve a llanto a multitudes obedientes al reloj. Sus ocurrencias hacen añicos la solemnidad de la corbata, los bigotes breves y atuzados, el aroma a lavanda y jabón. Hace su entrada triunfal luego que el trapecio baja de cúpulas, frisos y torres de iglesias, castillos y edificios soñolientos de nubes. Con una sonrisa que a todos  les es familiar, se acicala el bigote sin necesidad, como si maliciase una idea. Aunque no dice palabra mientras el péndulo del columpio es cada vez más dilatado, el público le aplaude con rabia. Suspendido del vaivén que casi roza los nidos de golondrinas en frisos y almenas, Carita de Huevo abre la botella y bebe. Con el primer eructo se desgrana  otra ráfaga de aplausos.                                                     ...

Uriel Martínez (1950 )

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                                                                    foto méxico desconocido Qué es Tengo cinco dedos en cada mano, en cada mano cinco canicas, y dentro de cada canica una ola con la respiración detenida. Tengo un pantalón azul marino con dos bolsas anteriores, dos posteriores y una secreta donde guardo... Tengo dos labios en la cara que cuando pasas segregan luz, , que cuando volteas se estremecen, imperceptible. Por mi gaznate corre saliva, por el pelo el cepillo, por mis ojos tu sombra y por tu cuerpo una flor dormida. Tengo sobre la mesa una canica de agua, en la estufa la jarra,  en la cama la colcha, la almohada; y en mis oídos tu silencio.                                             ...

Adam Zagajewski (1945 )

  En los árboles En los árboles, en las copas de los árboles, bajo los frondosos vestidos de las hojas, bajo las sotanas del resplandor, bajo los sentidos, bajo las alas, bajo los cetros, en los árboles se esconde, respira, vira la vida callada y soñolienta, esbozo de la eternidad. Reinos de opulencia crecen en los púlpitos de los robles. Las ardillas corretean inmóviles cual pequeños ocasos pelirrojos bajo los párpados.  Los rehenes invisibles hormiguean bajo las cáscaras de las bellotas, los esclavos aportan cestas de frutas y plata, los camellos se mecen como un sabio  árabe sobre un manuscrito, los pozos beben agua y vinagre, la Europa agria supura como la savia en la madera, Vermeer pinta ropajes y luz que no merma. Bajo la cúpula del circo bailan los tordos. Slowacki ya vive en París y juega en la bolsa con tesón. El rico se escurre por el ojo de una aguja gimiendo qué suplicio, Sócrates explica a los buscadores de oro qué es la mentira, qué es el bien, qué la virtu...

Uriel Martínez (1950 )

Horizontal Tendido sobre la alfombra de mi suerte, con la piel del rostro cubierta de barro de barrancas y hondonadas, respiro el oxígeno de tus cuencas. Con la mandíbula distendida, los párpados bajos y las manos separadas, espero tu presencia desdibujadas en mis poros. Sé que hoy tampoco vendrás (ni al amparo de la noche ni desafiante al amanecer, ni aún en la bruma de mis miedos): Aún así, vacío sobre el rostro de mis cuadernos las cuatro extremidades de tu nombre y las cuatro estrellas de tu gracia. (Inédito)

Jorge Carrera Andrade (1902/1978 )

Golondrinas  Que me busquen mañana. Hoy tengo cita con las golondrinas. En las plumas mojadas por la primera lluvia llega el mensaje fresco de los nidos celestes. La luz anda buscando un escondite. Las ventanas voltean páginas fulgurantes que se apagan de pronto en vagas profecías. Mi conciencia fue ayer un país fértil. Hoy es campo de rocas. Me resigno al silencio pero comprendo el grito de los pájaros el grito gris de angustia ante la luz ahogada por la primera lluvia. ("yavendràs")

Luis Cernuda (1902/1963 )

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                                                                                  trianarts                                                                                    Telarañas cuelgan de la razón  Telarañas cuelgan de la razón En un paisaje de ceniza absorta; Ha pasado el huracán de amor, Ya ningún pájaro queda. Tampoco ninguna hoja; Todas van lejos, como gotas de agua De un mar cuando se seca, Cuando no hay ya lágrimas bastantes, Porque alguien, cruel como un día de sol en primavera, Con sólo su presencia ha dividido en dos un cuerpo. Ahora hace falta recoger los t...

Laura Yasan (1960 )

Desplegado hay otra vida adentro de la vida un alacrán de seda en su cofre de hambre una gota de sangre desovando su cría al costado del tiempo no todos sienten latir esa reserva luce como una puerta clausurada y es la entrada a un lugar de donde no se vuelve un mascarón de proa abriendo el universo con los ojos en llamas yo soy la pasajera de ese barco he pasado tres muertes y una vida buscando su timón y nada más encuentro retazos de tu piel señales de un destino que apuñalara todo lo que toco ¿es así de incompleta como me ven los otros en la ilusión precaria de los días mis pies lamidos por su boca la furia del oleaje contra el casco vencido de esta nave fantasma? lo real es impuro es en el movimiento donde el paisaje cambia y evoca del amor su versión más sublime quién jura en falso sobre mi corazón. ("mujeresqueescriben")

Carlos Sahagún (1957 )

Fotografía de niño   Cuando un niño nos mira serio y en pie desde el retrato, no queremos saber que ha sido dueño de nuestros años. Le volvemos la espalda, porque no queremos tenerlo tan cerca de nosotros, hombres que ya no comprendemos. Como a un extraño le decimos: «Aparta, no es tu tierra ésta que piso yo de ángeles perdidos en la niebla. Si te pusieron en la frente mala ceniza un día, cierra los ojos, porque ya no podrás con la vida. Angel cargado de blancura, mirabas a lo alto, pero un golpe fatal de arena todo lo ha derribado. El soldado de plomo, el caballo, el barco de papel. La vida es como un río grande. No debimos crecer. Nos arrastran como a aquel árbol que el leñador cortó. La primavera se ha perdido para tu corazón.» Y nos sigue mirando serio el niño, ese retrato. Y se quiere venir con nosotros cuando nos alejamos. ("cómo cantaba mayo")

Uriel Martínez (1950 )

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                                                                                                                                                                     bing Acuérdate                           in memoriam darío galaviz                                           pera ricardo elizondo ¿te acuerdas de darío, aquél muchacho que bajaba escaleras con un collar de serpientes titilando en noches sin soles? cu...

Federico Díaz-Granados (1974 )

  Pastelería Metropol Miro en la vitrina el reflejo de mi cuerpo sobre el vidrio y me veo gordo, cansado, sobre aquellos pasteles de vainilla. Y pienso en los amigos que no volví a ver ¿y qué sabían ellos de este corazón caduco donde no cabe ni un centímetro del mundo? Y cuando no te reconoces en los pasos del hijo, ni en el espejo harto de esquivar malos presagios viendo de lejos el esplendor de las pérdidas lo indescifrable y lo desconocido. Callo: mi silencio alcanza ese cuerpo que no entiendo, desmancho mi corazón de su último incendio. Y sigo extranjero en ese vidrio, gordo y cansado y atrás de mí algunas sombras, gestos de abuelos y tíos muertos sobre los pasteles de vainilla. ("cómo cantaba mayo")

Uriel Martínez (1950 )

  Lluvia Escucho los pasos del agua, oigo sus botas transparentes sobre el césped de azoteas y ciudades, sobre nubes de un gris ominoso; la espera se traduce en sobresaltos en la lectura, en mangas suspensas de mecates, en cuellos que penden de un hilo húmedo, en sábanas lívidas. (muro fb del autor)

María Mercedes Carranza (1945/2003 )

  Oda al amor Una tarde que ya nunca olvidarás llega a tu casa y se sienta a la mesa. Poco a poco tendrá un lugar en cada habitación, en las paredes y los muebles estarán sus huellas, destenderá tu cama y ahuecará la almohada. Los libros de la biblioteca, precioso tejido de años, se acomodarán a su gusto y semejanza, cambiarán de lugar las fotos Otros ojos mirarán tus costumbres, tu ir y venir entre paredes y abrazos y serán distintos los ruidos cotidianos y los olores. Cualquier tarde que ya nunca olvidarás el que desbarató tu casa y habitó tus cosas saldrá por la puerta sin decir adiós. Deberás comenzar a hacer de nuevo la casa, reacomodar los muebles, limpiar las paredes, cambiar las cerraduras, romper los retratos, barrerlo todo y seguir viviendo. ("sureando")

Elvira Hernández (1951 )

Aves de paso Sí. Eso somos. Pero nos hemos acostumbrado a comportarnos como monumentos, Y así nos va.   No todo lo que vuela No todo lo que vuela es pájaro. A veces lo que piensas alcanza una pequeña altura. ("marcelo leites")

Elvira Hernández (1951 )

  Decepción Los mirlos no llegan a mi ventana ni nada de ese plumaje abundante                             en páginas poéticas. Una cortina aterciopelada de mosquillas estercoleras                                                                  ondulan. Son las embajadoras residuales de perros gatos y                                                      variados entes emplastos en el pavimento. ("marcelo leites")

Victoria Ramírez (1991 )

  Mudanza el primer día de mudanza las cenizas bajaron a los techos la gente tenía la ropa ahumada pero no había leña ardiendo ninguna huella negra amortiguó el silencio de los cerros el jarrón de bronce de mi madre combinaba con la tierra ella reparaba una trizadura las casas más bellas son las rotas nos dijo las mejores ventanas dan a la humareda dónde van las cenizas que flotan cuando el aire espeso atraviesa los resquicios del álbum familiar. ("marcelo leites")

Uriel Martínez (1950 )

Reflujos La página será un espejo turbio donde asomarán dedos sedientos; La noche un largo túnel en que saldrán a flote los deseos; La madrugada un lago con descensos, caídas y tropiezos en espiral permanente; La boca un pozo ahíto  de ceniza, de humo, nada; Los labios una tapia sellada por sucesivos silencios; El párpado vuelto sobre sí la interrogación de un espejo; El cuerpo envuelto en el sudario de sus poros, una página menos; La página, entonces, un desangrado permanente, una vida que fluye, aquellos que fue.                                                                        (Inédito)

Fermín Herrero (1963 )

  Nichos laborales En las granjas que quedan los porqueros son búlgaros o marroquíes. Verlos llevar con el tractor la cuba de purín nos resulta corriente. También solemos saludarlos mientras pastorean: es lógico, son de hecho vecinos. Hablan poco como la mayoría de nosotros, que somos muy callados. A veces, sin embargo, en el teleclub alguien asegura, con aire de profeta: pronto, de aquí a nada, aunque no lo veremos, todos negros. Y los demás, asentimos. ("elblogdeenriqueortiz")

Félix Anesio (1959 )

 Los seminaristas                                            a osmán avilés Marchan por la Calle Obispo                             bajo el látigo inclemente del verano. Tras las raídas sotanas se vislumbra                                                   el sexo de los hombres que deben consagrarse al pudor, la castidad y la doctrina. Las rústicas sandalias rozan los adoquines. Como una impúdica plegaria se eleva el olor de las axilas en el aire                                   envolviendo las aceras y las plazas. Un jovencito imberbe y una niña los observan; una beata, tras su ...

Alda Merini (1931/2009 )

Hay noches Hay noches que no ocurren nunca y tú las buscas moviendo la boca. Después te imaginas sentada en el lugar de los dioses. Y no sabes decir dónde está el sacrilegio: si en el repudio de la edad adulta —que nada perdona— o en el afán de ser inmortal para vivir infinitas esperanzas de noches que no ocurren nunca. ("sureando", s/c al traductor)