Uriel Martínez (1950 )
Otra pasta
En casa todos usamos la misma pasta
dental blanca, la de la risa,
ya cariada, ya chimuela, ya
colgante.
Desde niños acostumbramos
las gàrgaras ya de astringosol,
ya de kolinos, ya de manzanilla
hervida y colada y reposada.
Si de pronto nos asalta
un dolor a medianoche,
en la alacena guardamos
clavos de cocina, una dosis
de canela en rama o las
pinzas con que se extraen
la maldita muela del juicio.
Así navegamos los días meses y años
sobre aguas quietas, desprovistos
de propósitos ajenos a malestares
que enturbien de repente.
(Inédito)
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