Luis Bacigalupo (1958 )

Estorbo



Mis padres se fueron como se van
los padres de este mundo
dejando sus huellas en quienes a
penas
nos quedamos un tiempo más.
El día es un estorbo al que las horas
se ajustan como un tornillo.
Qué demencia rezuma esa flor que liba
la abeja
luego, al ocaso, el colibrí.
Pero mis padres no están hoy
para decirme: “hijo
siempre todo es más claro
a la luz del sol.”
Porque en la noche oscura brilla
la ignorancia y su nobleza
en la curva del gatillo de un arma impune.

He visto el amanecer bajo la tierra
y las pesadillas
nunca fueron tales.
He visto una realidad de horror consumado
en el rostro de una flor
y sin embargo, no están
se han ido lejos, tan lejos de aquí
dejando en mi carne el estigma del gusano.
Por un momento pienso que la felicidad
se ensaña consigo misma
y la tristeza posee las ondulaciones
de la llama
arde igual que ella
pero de modo sofocado.
Estas adherencias suceden, curiosamente
en los bosques donde mis padres todavía
no han dado con sus sepulturas.
Lo demás, lo otro, lo distinto desconcierta
al pueblo cuya migaja vale
apenas un liquen
un resto de corteza de ciprés
y una oruga
en camino a la raíz.
Pero al pueblo, el auténtico, genuino
nada de todo esto importa
ni los árboles ni los bosques felices
de sus mantos de sombra
y sus motas de sol.
Ni el trecho insalvable que hay
entre ellos y sus sepulturas.


(muro fb del autor)

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