Mireia Companys (1975 )
Canción de hielo
Ahora que ya no nos queda
ni una brizna del fuego
que portábamos por las simas del abismo;
ahora que las manecillas se han vuelto orugas
enloquecidas, y devoran los rastros
de las vías muertas, con riesgo de indigestión.
Ahora que los ojos se nos hielan
de estalactitas
y los pies nos hierven
en zapatos holgados
de frío y de silencio.
Abrázame mientras el mundo se incendia de nieve
y vibremos al tragar la fiebre.
La intemperie se escurre por la garganta
y el viento sopla, cansado,
por las galerías del alma.
("la libélula vaga")
Ahora que ya no nos queda
ni una brizna del fuego
que portábamos por las simas del abismo;
ahora que las manecillas se han vuelto orugas
enloquecidas, y devoran los rastros
de las vías muertas, con riesgo de indigestión.
Ahora que los ojos se nos hielan
de estalactitas
y los pies nos hierven
en zapatos holgados
de frío y de silencio.
Abrázame mientras el mundo se incendia de nieve
y vibremos al tragar la fiebre.
La intemperie se escurre por la garganta
y el viento sopla, cansado,
por las galerías del alma.
("la libélula vaga")
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