Roberto Malatesta (1961 )



Dormir sobre una piedra



Hoy dormí sobre una piedra,
sobre la misma piedra dormía el sol,
el sol y la piedra eran mi lecho,
yo no tenía otra visión que el cielo,
no tenía otro pensamiento que un cielo sin nubes.
Pronto apareció un grupo de aves,
creí que se trataba de nuevos pensamientos
pero eran aves reales, pude oír sus gritos,
giraban en círculo, quizá sospechaban que estaba muerto,
seguramente eso creían pues moví una pierna
y luego moví otra pierna
y las aves desaparecieron.
Regresé entonces a mi único pensamiento,
al sonido único del viento en la montaña,
a la sensación una del sol de la piedra.
Me hallaba en otro sitio,
era un solo y único sitio,
estaba en una piedra y nadie podía hallarme,
nadie podía molestarme excepto las aves
que pronto regresarían a verificar
si al fin me había muerto.


("otra iglesia es imposible")

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