LOS NOVIOS
En el cuaderno de viaje
tracé una explanada y follaje,
un follaje anémico y discreto,
como quien implora la lluvia.
Sobre una cara del rectángulo
levanté una capilla campanario
pórtico y mierda de palomas
en la fachada de piedra.
A la entrada del inmueble
un pordiosero tuerto
y una anciana a punto
de soltarle una moneda.
El reloj marca las ocho a.m.
y el cura impaciente
no sale a escena porque
de nuevo el monaguillo se dilata.
El sacristán panzón ha dado
la tercera: todo se ha dispuesto
para que los novios entren
y se encaminen a la noche de bodas.
tracé una explanada y follaje,
un follaje anémico y discreto,
como quien implora la lluvia.
Sobre una cara del rectángulo
levanté una capilla campanario
pórtico y mierda de palomas
en la fachada de piedra.
A la entrada del inmueble
un pordiosero tuerto
y una anciana a punto
de soltarle una moneda.
El reloj marca las ocho a.m.
y el cura impaciente
no sale a escena porque
de nuevo el monaguillo se dilata.
El sacristán panzón ha dado
la tercera: todo se ha dispuesto
para que los novios entren
y se encaminen a la noche de bodas.
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