Ted Hughes (1930/1998 )
Los novios se ocultan por tres días
Ella le encuentra los ojos y se los da
Estaban entre unos escombros, entre unas cucarachas
La piel de ella él parece sacarla del aire, bajarla
y ponérsela sobre los hombros
Ella llora de miedo y sorpresa
Encontró sus manos por él y se las colocó a la altura de las muñecas
Las manos están impresionadas consigo mismas y recorren su cuerpo y sienten
Él reunió su espina dorsal, limpió cada pieza delicadamente
Y las puso en perfecto orden
Un rompecabezas superhumano pero está inspirado
Ella se recuesta girando de un lado al otro, probando y riéndose
Incrédula
Ahora ella trajo sus pies, los está conectando
De modo que todo el cuerpo de él se enciende
Con las manos él centró sus nuevas caderas
Con todas las piecitas completas y con nuevas bobinas, todo aceitado y brillando
Está puliendo cada parte, apenas si él mismo puede creerlo
Se siguen llevando uno al otro hacia el sol, ven que pueden hacerlo fácilmente
Y probar cada cosa nueva a cada nuevo paso
Y ahora ella pone encima suavemente las placas de su cráneo
De modo que las junturas sean invisibles
Y ahora él conecta su garganta, sus pechos y la boca del estómago
Con un solo cable
Ella le da sus dientes, atándolos a las raíces del eje de su cuerpo
Él deja listos los diminutos anillos en la yema de sus dedos
Ella cose su cuerpo acá y allá con una dura seda violeta
Él aceita los delicados dientes de su boca
Ella incrusta con rollos bien cortados su nuca
Él baja a su lugar la parte interna de sus muslos
Así, jadeando de alegría, con gritos de asombro
Como dos dioses de barro
Tumbados en la tierra pero con un cuidado infinito
Cada uno lleva al otro a la perfección.
(texto tomado del sitio "hasta donde llega la voz", versión de Tom Maver.)
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