Casimiro de Brito (1938 )
Empiezo a creer...
Empiezo a creer que hay dioses
pues me protegen. Tengo 66 años
Y bebo y como y amo como si tuviera
30. Empiezo a creer en esos cabrones
en los que nunca creí – o que sólo habían sido
acné adolescente. Ahora
miro las estrellas, tan pacatas
y pienso: me iluminan sin
quemarme. Miro a las mujeres
y pienso: las amo porque no hay hierba mejor
que la mierda luminosa que ellas son.
Sus nidos me acogen y no
me asfixian. Sus bocas se abren tristes
y salgo de ellas como un pájaro
en el cielo azul. Y ellas, rastro de los dioses,
sonríen.
pues me protegen. Tengo 66 años
Y bebo y como y amo como si tuviera
30. Empiezo a creer en esos cabrones
en los que nunca creí – o que sólo habían sido
acné adolescente. Ahora
miro las estrellas, tan pacatas
y pienso: me iluminan sin
quemarme. Miro a las mujeres
y pienso: las amo porque no hay hierba mejor
que la mierda luminosa que ellas son.
Sus nidos me acogen y no
me asfixian. Sus bocas se abren tristes
y salgo de ellas como un pájaro
en el cielo azul. Y ellas, rastro de los dioses,
sonríen.
(texto tomado del sitio "alpialdelapalabra", traducción de Montserrat Gibert.)
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