PLAGA DE PINACATES
La abundancia de lluvias de esta temporada ha acarreado a mis lares una plaga de pinacates (del nahua pinacatl), uno corre a esconderse cuando cojo el mango del trapeador para eliminar un charco que dejaron las lluvias de ayer en la librería La Azotea. Con sus patitas asquerosas lo veo presuroso encaminarse a una ranura, cualquiera, para evitar la suela del zapato. Sin él saberlo, el muy hediondo, repite conductas de mis deudores cuando paso a buscarlos a la oficina, cuando marco a los celulares o los sorprendo en el cubículo universitario: con cara de Payaso Blanco me muestran la cartera vacía y atravesada por telarañas; cuando me hablan de las tarifas escandalosas de los colegios privados en que reinscribieron a sus chicos: los próximos sicarios de la política y/o del crimen organizado. Abro el diccionario de la Real Academia Española, que los define (a mis clientes y pinacates): escarabajo de color negruzco y apestoso que suele criarse en lugares húmedos.
(texto reproducido del muro de Uriel Martínez.)
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